Por ESTEBAN RAFELE - Los primeros coletazos de la crisis internacional se sienten en Argentina y preocupan a la industria. Además de la caída de los precios de las commodities y de las dificultades de acceso al crédito que provoca el temblor financiero, la fuga de capitales implicó sendas devaluaciones en los países de la región, sobre todo en Brasil, que afectan a la ya dañada competitividad de las manufacturas locales.
La situación brasileña es la que más se sigue de cerca, pero no la única. El real se depreció respecto del dólar 3,8% esta semana y 7,4% en el año, mientras que el peso apenas cedió 0,6% durante estos días de convulsión y se aprecia 0,4% en 2008, a contramano de la mayoría de las monedas de la región. Esto beneficia claramente a las exportaciones brasileñas y, a la vez, hace más complicado el ingreso de bienes de industria nacional a ese país, que compra dos tercios de la producción manufacturera local que se vende al exterior.
“Así como en su momento Brasil dejó apreciar su moneda, ahora la deja escapar para darle rentabilidad a las exportaciones, algo que los tiene muy preocupados porque ven los precios internacionales cayendo y su saldo comercial pulverizarse”, dijo, desde ese país, el economista Ricardo Delgado. “Las exportaciones brasileñas van a ser más competitivas que las argentinas”, continuó.
Al respecto, un industrial manifestó su preocupación por los efectos de la crisis: “Muchos países tendrán stocks que quedarán sin colocar por la situación de Estados Unidos y van a tratar de exportarlos a otros países”, dijo. “Un stock brasileño es la producción de una empresa nuestra en un año”, ejemplificó.
El efecto de la crisis en el tipo de cambio no se siente sólo en Brasil, aunque sea el caso que más preocupa a Argentina. El peso chileno tocó ayer su nivel más bajo en tres años respecto del dólar, al caer 1,52%. Se devaluó 11% en lo que va de 2008. En Sudamérica, sólo el sol peruano se apreció más en estos 10 meses que la moneda argentina. El resto se depreció frente al dólar.
El gobierno argentino está dispuesto a tomar medidas para hacer frente a la turbulencia, como acelerar procesos de dumping y bajar retenciones a las exportaciones de trigo y maíz, pero parece decidido a emplear el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, algo que no hizo en momentos en que otras monedas de la región, como el real o el peso chileno, se apreciaban.
Eso quedó claro en el todavía recordado discurso de la presidenta Cristina Fernández ante la dirección de la UIA, en conmemoración del día de la industria, cuando alertó sobre los efectos que puede tener en los precios una devaluación del peso. El proyecto de presupuesto 2009 estipula un dólar a $ 3,19/3,20, lo que implica una depreciación de 5 centavos respecto de su valor actual.
“Con el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, hay que tomar otras medidas de tipo fiscal, como por ejemplo barreras arancelarias” indicó la economista del estudio Bein Marina Dal Poggetto.
Esta postura no cae demasiado bien en círculos económicos cercanos al kirchnerismo. Para algunos referentes del Plan Fénix, como Aldo Ferrer, el tipo de cambio debería estar cerca de los 4 pesos por dólar para devolver competitividad a la industria, asfixiada por un aumento de costos cercano al 25 por ciento en dólares.
Lo cierto es que si la tendencia se profundiza y Brasil aprovecha esa ventaja competitiva, la economía argentina se verá afectada. Por el momento, la balanza comercial con el país vecino no se vio resentida. Un estudio de Abeceb.com mostró que en septiembre el déficit argentino tuvo su nivel más bajo del año al llegar a los u$s 269 millones. “No se nota un efecto de la crisis financiera global o de la devaluación del real (pero) tampoco es posible estimar si la crisis tendrá un impacto cierto en nuestro comercio con Brasil”, estimó esa consultora. |