Por LAURA GARCÍA -¿Cómo puede ser que el dólar brille cuando EE.UU. pareciera a punto de desmoronarse? Sencillamente, el mundo inversor ha perdido la confianza en los reflejos de Europa para hacer frente a esta crisis. Un analista lo explicaba así: “Comparar al euro con el dólar es hoy como comparar dos perros y preguntarse cuál tiene más pulgas”. Lo que quiere decir es que los inversores están anticipando un trago más amargo todavía para Europa que para EE.UU.
En la rueda de ayer el dólar tuvo un nuevo rally, que lo llevó a tocar máximos de 13 meses contra la moneda europea al cotizar a u$s 1,3748. El euro ya perdió 5,4% contra el dólar esta semana, la peor desde que comenzó a operarse en 1999. De esta manera, el dólar, que en los últimos cinco años se había desinflado frente a la mayor parte de las monedas con una caída del 15%, hoy está –paradójicamente– viviendo uno de sus mejores momentos. Cuidado, no obstante, que algunos prevén algún tropiezo hoy, sobre todo contra otras monedas, si el informe de empleo en EE.UU. resulta tan malo como se espera. Los comentarios de ayer del presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, no hicieron mucho por el euro. Si bien la tasa quedó en 4,25%, el funcionario reconoció que por primera vez se debatió la posibilidad de recortarla. Se trata de un giro drástico, luego de casi tres años en los que la inflación fue la preocupación prioritaria. Pero después de una semana con cinco salvatajes de bancos europeos y en la víspera del encuentro que mantendrán las cuatro principales economías del continente, el tono al menos tenía que cambiar –si no la tasa–. El problema es que muchos no pueden dejar de sentir que quizás sea demasiado tarde. Y sobre todo que la economía real no reaccionará con la suficiente fuerza al menor costo del dinero, mucho menos en medio de una crisis de estas proporciones. Además, una baja de tasas, en la medida en que puede atizar la inflación, tiende a devaluar a la moneda.
Se acabó la racha para el euro. |