EL CRONISTA - Aunque resulte difícil de creer, no todos pierden en el mercado por estos días. En medio de una de las crisis financieras más virulentas de los últimos años, hay inversores que están haciendo dinero. Son los pesimistas y los conservadores; es decir, quienes apostaron a los activos ultraseguros, como el oro y el yen japonés; y aquellos que se jugaron a una baja del mercado, quienes acumularon en los últimos 20 días ganancias de hasta 79% (ver recuadro).
En este contexto, ayer el oro se disparó 4% y cerró a u$s 866,20 por onza, al tiempo que el yen japonés subió 3,3% ante el dólar. El oro fue así la única materia prima que sobrevivió al golpe que sufrieron esos activos en la jornada de ayer, mientras que la moneda japonesa fue una de las pocas del mundo que logró apreciarse ante el dólar. El euro, la libra esterlina, y el franco suizo –consideradas divisas “fuertes”– cerraron ayer con pérdidas de entre 1,7% y 2%.
“El oro parece hoy el único refugio confiable”, dijo un analista internacional. De hecho, el metal precioso ha logrado resistir muy bien en medio de la turbulencia financiera que se desató, con toda la furia, a partir del 15 de septiembre último, cuando el banco de inversión Lehman Brothers anunció su quiebra. Desde ese entonces, el oro se apreció 12%. El rebote del metal precioso se produce pese a que el dólar se está apreciando con fuerza –ayer se ubicó en un máximo de 13 meses frente al euro–. Los inversores habitualmente compran oro en momento de incertidumbre, pero pocas veces lo hacen cuando la moneda estadounidense se fortalece.
“Las condiciones de extrema volatilidad que viven los mercados por estos días han hecho que se dispare la demanda de oro y plata. Incluso estamos recibiendo una cantidad inusualmente alta de pedidos de platino”, dijo ayer en un comunicado el US Mint, organismo que se encarga de fabricar las monedas de circulación en Estados Unidos. La entidad dijo que durante la rueda de ayer había agotado buena parte de su oferta de monedas de oro, y que le estaba costando trabajo satisfacer la demanda “sin precedentes” que está recibiendo de ese tipo de productos por estos días.
Según los analistas, en un contexto de incertidumbre como el actual, el oro se convierte en una alternativa más que válida, aún cuando el metal viene apreciándose con fuerza hace varios años. “La incertidumbre financiera en Estados Unidos y la perspectiva de que la economía mundial entrará en recesión auguran subas para el oro”, indicó un economista local.
El escenario de pesimismo financiero es propicio también para el yen japonés y para los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Desde la caída de Lehman, la divisa nipona subió casi 7% ante el dólar. El billete verde ya cotiza, así, a 101,61 yenes por unidad. Sin embargo, los analistas no son tan optimistas respecto de esa moneda. “Los inversores van al yen porque es un clásico en tiempos de aversión al riesgo. Sin embargo, la economía japonesa no se muestra tan sólida. Además, Japón es un país que vive de la exportación, y no puede sostener una divisa demasiado fuerte por mucho tiempo”, agregó el economista.
Los bonos del Tesoro, por su parte, siguen siendo los elegidos por excelencia entre los inversores. El rendimiento del título a 10 años bajó de 3,72% a 3,46% en 20 días. Dormir tranquilo, “no tiene precio”. |