
Siguió el alza en las pizarras del microcentro Foto: Fernando Massobrio Por Javier Blanco De la Redacción de LA NACION
El Banco Central (BCRA) jugó fuerte ayer para morigerar la tendencia alcista del dólar en la plaza local y ratificar en los hechos la afirmación lanzada un día antes por su presidente, Martín Redrado, ante un foro empresarial. Al cabo del día logró su propósito, ya que si bien la cotización del billete en el mercado regulado siguió en alza (el tipo vendedor minorista cerró a $ 3,24, luego de haber tocado $ 3,25, y el mayorista quedó a $ 3,222, con un incremento de ocho milésimas de peso) desaceleró su ritmo de escalada respecto de las jornadas previas. En los negocios no regulados (o "informales", como los denominan en la jerga financiera), el billete llegó a negociarse a $ 3,45, "aunque luego se reacomodó hasta los 3,30 por unidad", según describieron los operadores. Redrado había advertido anteayer que la Argentina "no está preparada" para soportar "una fluctuación brusca" de su tipo de cambio, y la entidad respondió en consecuencia ayer al intentar satisfacer la creciente demanda de dólares en el mercado, ofreciendo unos US$ 150 millones a $ 3,216, el valor al que la divisa había clausurado la rueda mayorista en la antevíspera. Así, el BCRA buscó demostrar que ya no estaba dispuesto a convalidar una devaluación del peso de tres centavos por jornada, tal como venía sucediendo en el curso de la presente semana, a sabiendas de que una escalada de ese tipo iba a reactivar la adormilada demanda del inversor minorista, como se pudo comprobar ayer con la reaparición de las colas en las casas de cambio de la City porteña. Sin embargo, con el transcurso de la jornada también comprobaría que no está en condiciones (en verdad, no sería recomendable que lo intentara en las actuales condiciones) de confrontar con la tendencia alcista del mercado, dado que la renacida tendencia a la dolarización de portafolios de inversión y ahorros argentinos ya no responde a causas domésticas (como en los días de la pelea entre el Gobierno y el campo), sino que obedece al tembladeral en que se ha transformado el mundo. "Esa fuerte jugada inicial no le alcanzó para frenar las compras y la suba, por lo que más tarde debió realizar nuevas intervenciones (ventas) entre 3,218 y 3,224", indicó José Nogueira, director de ABC Mercado de Cambios, al describir la febril jornada de ayer, la más intensa desde la crisis con el campo. Desde el BCRA aseguraron que al final del día, cuando estabilizaron el mercado y hasta lograron un levísimo recorte en el precio mayorista del billetes (de los $ 3,2240 de sus últimas ventas lo habían bajado a $ 3,2200), la entidad aprovechó para recomprar parte de los dólares vendidos, lo que generó las condiciones para el mínimo repunte de los últimos minutos, cuando la suerte de las pizarras minoristas estaba echada y ya no había riesgo de que retornaran a los $ 3,25 del mediodía. Según la versión oficial, por esta razón al cabo del día se desprendió de poco más de US$ 60 millones en operaciones al contado (en futuros vendió contratos por vencer hasta fin de año por US$ 150 millones), aunque desde el sector privado sostienen que se habría desprendido de varios millones más (hablan de unos US$ 100 millones). Un fenómeno mundial La escalada del dólar es la otra cara de la crisis global de los mercados, un fenómeno que depreció casi todas las monedas del resto del mundo y, muy especialmente, las de países emergentes. De hecho, la moneda argentina fue una de las que menos se devaluaron en este contexto, en buena medida porque el BCRA sabe que un abrupto salto alcista no sólo podría desatar una corrida cambiaria, sino que también (y más importante) tendría inmediato impacto inflacionario, ahora que la caída del consumo parece haber ayudado a frenar esa inercia. Empero, la novedad del día fue que ayer los bancos centrales de Brasil y México salieron a enfrentar ese proceso, lo que habían evitado hasta ahora, aunque con resultados parciales. En Brasil, el real cayó ante el dólar a su peor cotización en dos años, al llegar a negociarse a 2,45, aunque se recompuso en parte sobre el final de la rueda cambiaria y cerró a $ 2,29, luego de que el banco central del vecino país subastó un total de US$ 1300 millones (ver aparte). En México, la autoridad monetaria vendió US$ 2500 millones para estabilizar el peso y ya anunció que está dispuesta a poner a disposición del mercado otros US$ 400 millones por día desde hoy, si esa moneda se sigue devaluando más del 2% en cada jornada con respecto al cambio del día anterior. |