Por FLORENCIA DONOVAN - Suelen atender el teléfono aceleradísimos, porque siempre tienen otro llamado en espera. Muchos trabajan hasta los feriados, porque mientras Argentina descansa, los bonos locales siguen operándose en Wall Street. Sin embargo, los traders de títulos soberanos argentinos, que habitualmente son las personas más activas de las mesas de dinero de los bancos, hoy están disfrutando de unos días de sosiego. Paradójicamente, mientras el tembladeral que sacude a los mercados del mundo tiene a todos los especialistas de las finanzas pegados a las pantallas de Bloomberg o de Reuters, al mismo tiempo que los analistas alertan sobre las mayores probabilidades de un nuevo default local, es mínimo lo que se está operando en la plaza de bonos.
“No estamos haciendo nada de nada. Más allá de la persona que opera cambios (por dólar), los demás no estamos haciendo nada”, sentenciaba ayer un operador de un banco de primera línea y en la práctica con participación en el negocio de renta fija. “Nadie quiere perder un centavo”, esgrimía, con gran parsimonia. A lo lejos, se escuchaban los gritos (literales) del operador de cambios dando órdenes a otro colega.
En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), donde se canalizan la mayor parte de los negocios de los bancos, el monto diario transado de títulos públicos no supera los u$s 280 millones, éste es el menor volumen de negocios en más de dos años. El volumen promediado en octubre ya es 26% más bajo que el del mismo mes del año anterior, y hasta un 54% inferior al máximo registrado en mayo de este año, en plena crisis con el campo. En ese entonces, no obstante, los inversores locales utilizaban el mercado de bonos para sacar sus dólares del país sin pasar por el circuito cambiario formal, mediante lo que en la city se conoce como “contado con liquidación”. Pero hoy, ni siquiera eso. Ya que con la crisis internacional la fuga de capitales también se desaceleró. Y, en lugar de enviar sus dólares al exterior, muchos inversores están optando directamente por guardarlos en cajas de seguridad en bancos locales.
“Los bonos están a precios de default. Nadie los quiere. Lo poco que hay soy ventas”, advertía otro operador de un banco internacional, que reconoce haberse transformado en los últimos días “en el che pibe” de la mesa de dinero del banco para el cual trabaja, dado que es el que más tiempo tiene disponible, por ejemplo, para salir a comprar golosinas al kiosco. “Es una señal muy negativa, porque implica que nadie está dispuesto a apostar a bonos argentinos. Pero los rendimientos de casi 40% en dólares sería una locura. Incluso los CDS (las siglas para credit default swaps, o seguros contra default que se operan en el mercado internacional) de Argentina ya no se operan, por lo caros que están”, advertía.
En la práctica, los grandes bancos administran sus portafolios siguiendo una medición del riesgo que se conoce como VAR (Value At Risk), que se define en función de la volatilidad y del historial de los activos. El VAR sirve luego para establecer la pérdida máxima que puede asumir un inversor en un portafolio y a partir de la cual debe desprenderse de un activo. El problema es que con los bonos sufriendo a diario caídas de más del 10%, los operadores advierten que no se puede siquiera comprar un título que el indicador de riesgo marca que enseguida hay que salir a venderlo, a malvenderlo en realidad. Dado que es tal el diferencial entre la punta compradora y la vendedora de un bono, que tampoco los precios que se pactan en el mercado son representativos, aseguran los expertos.
“La profundidad del mercado de bonos desapreció completamente. Lo que se ve es una volatilidad mentirosa, porque nadie opera. Todos los días incluyo nuevos títulos a un listado de activos que directamente están prohibidos para el trading”, apuntó el jefe de la mesa de un banco extranjero. El único bono que de vez en cuando dicen seguir mirando los operadores es el Descuento en pesos, que ayer cerró 7,41% abajo, con un rendimiento del 13,3% más el CER.
Y es que mientras Wall Street está en caída libre, los títulos soberanos argentinos sólo juegan un papel secundario entre los inversores locales y ni siquiera figuran en las pantallas de los internacionales. Para los traders de renta fija se trata de un respiro... probablemente no demasiado largo |