Por Javier Blanco - El mercado financiero argentino se sumó ayer, con la demora impuesta por el feriado, al reacomodamiento de precios con que las plazas del resto del mundo habían celebrado un día antes la puesta en marcha de planes coordinados para destrabar la crisis de crédito que había amplificado el derrumbe de las bolsas en la semana previa. Así, la plaza local pudo recuperarse en una jornada en que las previsiones sobre una inminente recesión mundial transformaron la euforia de Wall Street en cautela, ya que, más allá del alivio de las últimas dos ruedas, los problemas de la economía global perduran. El combo aliviador tuvo aquí los efectos esperados, básicamente a partir de los beneficios derivados del movimiento que algunas variables claves habían tenido anteayer en el exterior. Se observaron entonces, como un día antes en el resto de la región, una marcada descompresión sobre el dólar (que favoreció la primera revalorización significativa del peso en cinco meses) y un ajuste alcista en los precios de bonos y acciones locales. En este último caso, varias de las fuertes mejoras que marcaron ayer los precios de algunos papeles en la Bolsa porteña resultaron de capitalizar el avance que esas mismas compañías habían acumulado un día antes en sus operaciones en Nueva York. Gracias a esa ganancia, por ejemplo, el precio local de una acción como la de la siderúrgica Tenaris recuperó ayer aquí 15,65% (subió de 39,60 a 45,80 pesos) pese a que el mismo papel perdió 3,58% en Wall Street y el peso ganó posiciones frente al dólar en la jornada. La explicación: el colchón que se había armado con el avance del 21,5% que ese mismo papel había tenido anteayer en Nueva York. La jornada se destacó por el retroceso de entre 3 y 4 centavos que registró el precio del dólar, según el segmento de negocios que se considere. La cotización al público, que había llegado a $ 3,30 el viernes (aunque cerró a $ 3,27 ese día), se replegó hasta los $ 3,23 para el tipo vendedor. Y el tipo de cambio a nivel mayorista, que venía de los $ 3,2260, cayó hasta los $ 3,1960, sin que se registraran intervenciones del Banco Central. Por su parte, el índice Merval, principal termómetro de los precios en la Bolsa porteña, repuntó ayer 10,99% para lograr su mayor aumento porcentual en una rueda de negocios desde las turbulentas jornadas de enero de 2002, es decir, cuando las acciones subían por las compras de los que las utilizaban para sacar divisas del país por el tormentoso e incierto panorama que se abría tras el colapso de la convertibilidad. Con todo, este indicador finalizó el día en 1349,69 puntos, un 26% por debajo del nivel de 1700 que mostraba antes de que se agudizara la corrida mundial. La rueda de negocios de ayer dejó 108 alzas, 16 bajas y 7 papeles sin cambios, un balance que hacía tiempo no se veía, con acciones que escalaron hasta 26,9%, como la de Petrobras Brasil (ver precios en la página 8 de la sección Economía). También sacaron rédito de la adecuación en el escenario mundial los bonos de la deuda pública, que recuperaron un 3,7% promedio ayer, aunque hubo títulos como el Par, el Boden 2014 y el Bogar 2018 (todos en pesos), que recuperaron entre 8,20 y 12,08%, lo que generó las condiciones para que la tasa de riesgo país cayera 116 puntos, al estacionarse e n 1242. Sin embargo, conviene tener presente que los títulos locales habían acumulado pérdidas del 23% promedio desde comienzos de mes, pese al compromiso que había asumido el Gobierno de cancelar próximamente la deuda vencida con el Club de París y de analizar un plan para normalizar la deuda en default con los bonistas. Pese al alivio que provocaron las alzas de ayer, los analistas se mantienen cautelosos respecto de la evolución futura de los mercados. "Lo de hoy (por ayer) fue una rebote técnico. Pero la crisis no se terminó, ni mucho menos", coincidieron anoche varios informes. |