Fernando Alonso y Elizabeth Peger - Finalmente ayer la primera línea de la industria terminó por blanquear su principal apuesta detrás del planteo por el acuerdo social. Pretende que el Gobierno, en línea con las posibles medidas que dejó trascender en los últimos días, autorice una suba del dólar a
$ 3,35/3,40 para este año, de manera de fortalecer la competitividad de la producción nacional frente a la avalancha de importados que –estiman– como efecto de la crisis financiera global.
Desde la Unión Industrial Argentina (UIA). que lidera Juan Carlos Lascurain, también sondearon la posición de la CGT frente a la alternativa de una depreciación del peso. Informalmente cerca de Hugo Moyano respondieron que los gremios acompañarán un reacomodamiento paulatino del tipo de cambio siempre que no involucre un proceso inflacionario y la consecuente pérdida del poder adquisitivo de los salarios. “Podemos acompañar, pero no nos pidan que digamos nosotros que la salida (de la crisis) es una devaluación”, repitieron los caciques gremiales.
Lascurain se animó ayer a hacer pública la presión industrial por la suba del dólar después de las insistentes versiones que el último fin de semana indicaron que el Gobierno analizaba esa alternativa en el marco del paquete de medidas para neutralizar los efectos de la crisis internacional en la economía local. Si bien el dirigente fabril no dio precisiones sobre la aspiración de la entidad, otros industriales deslizaron su consenso con los números que circularon en la Casa Rosada, en el sentido de un dólar en torno a los $ 3,35/3,40 antes de fin de año y un poco más alto ($ 3,50) para el segundo semestre de 2009.
“El dólar tiene que estar por encima de los que está hoy. Lo mejor sería tener un dólar que le permita a la Argentina alcanzar un superávit comercial importante, de la magnitud de los 12 mil millones de dólares, que es lo que le va a permitir afrontar los compromisos externos”, lanzó el jefe de la UIA en medio de un seminario y ante la sorpresiva mirada del secretario de Industria, Fernando Fraguío, que rápido atinó a detallar otros posibles mecanismos para mejorar la competitividad del sector industrial. Pero para los industriales, las medidas aduaneras que anunció el Gobierno no alcanzan para frenar una avalancha de importaciones brasileñas.
El reclamo de Lascurain fue reforzado un rato después por un duro documento de la cúpula de la entidad, en donde se advirtió que la reciente depreciación del real brasileño llevó al tipo “al deteriorado nivel del año 2001” que derivó en la crisis social y económica.
“De continuar esta situación, la evolución económica repetirá los problemas que ha mostrado nuestro país: se desacelerará el ritmo de crecimiento, luego comenzará a resquebrajarse la cadena de pago a proveedores, se ajustarán los ingresos del fisco (dada la merma en la recaudación de ganancias, IVA y Seguridad Social) para finalmente impactar en el mercado de trabajo. Todo esto en un marco donde caerá fuertemente el superávit comercial”, fue el panorama negro que pronosticó la entidad.
La alternativa de una depreciación del peso como uno de los ejes del acuerdo social también fue evaluada por la cúpula cegetista atenta a la presión industrial y el creciente temor de un aumento de suspensiones y posibles despidos de trabajadores. El pronunciamiento emitido ayer por el comité central confederal de la central obrera evitó una referencia concreta sobre el planteo de la UIA, pero por lo bajo varios gremialistas remarcaron que avalarán retoques paulatinos en el tipo de cambio pero en ningún caso pedidos por un dólar por encima de los $ 4. “Una devaluación implica un proceso automático de baja de sueldos y ese es nuestro límite: estabilidad de empleo y de salarios”, sostuvo un dirigente.
Lascurain y Moyano compartirán hoy una reunión con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para comenzar a delinear la agenda de la propuesta de concertación. El camionero también avanzará en discusiones con el mismo propósito con otros sectores empresarios, como los comercios nucleados en Came.
Mientras esperan señales de la presidenta Cristina Fernández, sobre los tiempos, las medidas concretas y los compromisos que cada sector asumirá para intentar contener las turbulencias internacionales. |