Tras una rueda de negocios que se pareció bastante a una pesadilla, el índice Merval se hundió ayer otro 12,14%, con lo que borró por completo la recuperación evidenciada en la jornada previa. Así, acentuó además las pérdidas que padece por efecto de la crisis financiera global, que vinieron a agravar la situación de una plaza que ya operaba en retroceso por los problemas e incertidumbre en que se desenvolvía la economía local. La Bolsa porteña no registraba un retroceso similar diario desde el 10 de septiembre de 1998, jornada en la que cayó más del 13%, previendo que la crisis en la que se encontraba la economía de Brasil terminaría por afectar a la producción local. Pero esta vez el Merval se desplomó hasta los 1185,73 puntos para alcanzar su nivel más bajo desde el 29 de noviembre de 2004, luego de cerrar la rueda de negocios en su punto más bajo, lo que agrega dudas sobre la apertura de hoy. La jornada repitió, por cuarta vez en el año, una rareza: no hubo ningún papel del panel líder que haya podido esquivar la baja. El mercado estuvo netamente vendedor (lo que elevó el monto de los negocios hasta los $ 128,30 millones), empujado por la apertura negativa de Wall Street y por la percepción cada vez más extendida de que la economía mundial ya enfrenta una recesión de consecuencias y duración imprevisibles. Esa expectativa golpea con dureza el precio del petróleo y del resto de las commodities, que ayer se derrumbaron previendo una menor demanda futura con el mundo en recesión. En línea con este pronóstico, las acciones que más cedieron fueron las relacionadas con la actividad petrolera: perdió 23,07% Petrobras Brasil; 19,97% las de la siderúrgica Tenaris; 14,97% las de Siderar, y 14,93% las de la filial local de Petrobras. El castigo se extendió al resto de los papeles, pero tuvo fuerte incidencia también sobre los financieros: Grupo Galicia cayó 12%; Banco Francés, 11,11%; Banco Patagonia retrocedió 9,23%, y Banco Macro, 6,56 por ciento. La nueva corrida hundió otro 8,33% a los papeles de Pampa Holding pese a que la compañía anunció ayer que lanzará una oferta pública de adquisición (OPA) de acciones propias por hasta $ 94,5 millones para "defender el mejor interés de los accionistas", según un comunicado. Según el plan, Pampa recomprará alrededor de 70 millones de acciones ordinarias, que representan 4,58% del capital social, a un precio de $ 1,10 a 1,35 por papel en el lapso de los cinco días hábiles que sigan a la aprobación por parte de la Comisión Nacional de Valores de su propuesta. No casualmente la tendencia bajista del papel se detuvo en la frontera de los $ 1,10 (valor de cierre), aunque en el peor momento de la rueda se había llegado a negociar a $ 1,09. Javier Blanco
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