Por Martín Kanenguiser - NUEVA YORK.- En medio del huracán financiero que sacude a todos los países, la percepción sobre la Argentina en esta ciudad oscila entre el pesimismo y la cautela respecto de las posibilidades de cumplir sin tropiezos con los vencimientos de su deuda los próximos años y de controlar el dólar en los niveles actuales. Hay poco ánimo para hablar de un país en particular cuando lo que está en discusión son los cimientos de la economía mundial. La Nacion pudo elaborar un diagnóstico a partir de la visión de ejecutivos que manejan fondos de inversión y analistas que siguen de cerca a la Argentina, frente a dos años (2009 y 2010) que exhiben pesados vencimientos en su deuda pública, por unos US$ 20.000 millones anuales. Dada la fuerte volatilidad de esta coyuntura, todos prefirieron hablar en forma anónima. Algunos de ellos escucharon el fin de semana pasado, por parte de los funcionarios argentinos asistieron a la asamblea del FMI en Washington, una serie de medidas que podrían mejorar el ánimo hacia el país: el envío al Congreso, dentro de dos semanas, de la ley que autorice la oferta del canje y, más adelante, el tantas veces anunciado y nunca concretado cambio en el manipulado índice de precios al consumidor. Estos inversores creen que la crisis debería convencer al Gobierno de la necesidad de avanzar en estas medidas para poder despejar los fantasmas que se reflejan en el nivel de riesgo país y en los certificados de cobertura de default (CDS). Al respecto, un importante ejecutivo de un fondo de inversión con bonos argentinos en default afirmó que "con el mercado cerrado es imposible pensar en cualquier transacción, sea con la Argentina o con cualquier compañía norteamericana de primer nivel. Pero una vez que se tranquilice la situación (en un plazo que nadie se atreve a calcular), el canje se podrá hacer". De hecho, los bancos organizadores (Citi, Deutsche y Barclays) estarían trabajando en la presentación ante las autoridades regulatorias de los detalles de la oferta, que incluirá el cupón ligado al PBI y el dinero fresco que aportarían los inversores institucionales a cambio del canje, aunque a una tasa mayor que el 12,5% informado por el Gobierno. Definiciones complejas Los plazos para llevar adelante la oferta son complejos de definir, porque dependen en buena medida de la posibilidad de que se normalice el mercado de deuda en general. Lo mismo ocurre con el intercambio de préstamos garantizados. En ese sentido, un asustado analista de un banco de inversión sostuvo que "todo el mundo vende CDS, y es lógico que la Argentina caiga en este pelotón, porque no hay nadie del otro lado que quiera comprar nada". Pese a este sombrío panorama, el importante acreedor de la Argentina parece optimista: "Cuando se pueda la operación se hará, porque no vemos el panorama de default que tienen en mente otros en Wall Street; si uno compara fundamentos, podrá ver que los países de Europa del Este, con tipo de cambio fijo y déficit de cuenta corriente, están en una situación mucho más vulnerable. Y si se hacen las cosas que nos dijeron, las tasas de interés bajarán bastante", indicó. En cambio, otro fondo de inversión de un importante banco norteamericano afirmó que los clientes "ni quieren escuchar hablar de la Argentina hasta que no se arregle lo del Indec". La fuente de ese banco indicó que "aun cuando se haga el pago al Club de París ?que ahora parece congelado? y el canje con los bonistas, nadie le va a prestar más a un gobierno que puede cambiar cuando quiere las condiciones de los bonos, como quedó demostrado con los títulos ajustados por inflación". En ese escenario, crece la perspectiva de que el Gobierno busque cumplir sus pagos de 2009 con fondos de inversores locales (privados y públicos) y con reservas del Banco Central, "lo cual dejaría al país en una situación de bastante riesgo, porque se percibiría que ya no le queda mucho margen para pagar". Además, dos de las fuentes consultadas también expresaron dudas respecto del tipo de cambio, más allá de la fuerte política de intervención del Banco Central de los últimos tiempos, y creen que en unos meses el dólar podría estar cerca de $ 4. En ese sentido, otro analista con más olfato político consideró que, frente a las dificultades que afrontará el año próximo el país, "el Gobierno deberá elegir qué tipo de ajuste quiere hacer: cambiario o fiscal. Y es difícil pensar que en un año electoral opte por restringir más el gasto, sobre todo en la provincia de Buenos Aires". |