La caída del real en el último mes y medio ha sido impresionante, y está teniendo efectos muy negativos para la economía brasileña: cada vez son más importantes las pérdidas que las empresas de ese país están sufriendo como consecuencia de la debilidad de su moneda.
Pero además, la devaluación del real preocupa a los economistas, porque podría generar una presión inflacionaria muy grande en el país vecino, que sólo se vería parcialmente compensada por los menores precios de los commodities.
“El mayor problema es la moneda. Una depreciación importante del real puede dañar la inflación y las expectativas de inflación, tal como las experiencias anteriores de Brasil lo han demostrado dolorosamente. Las estimaciones del traspaso que puede tener la depreciación de la moneda a los precios a menudo se encuentran en el rango de 5% y 10%. Para ilustrar, una única y permanente depreciación del 35% (es decir, desde el nivel promedio de 1,7 reales visto durante el mes de enero-septiembre hasta los 2,3 reales) podrían sumar 3,5 puntos porcentuales a la inflación que mide el IPC”, asegura el banco Morgan Stanley en un informe reciente. Es por ese motivo que sus analistas estiman que la posibilidad de recortes de tasas en Brasil es improbable hasta fines del año que viene.
El viernes, el real brasileño revirtió su tendencia a la baja frente al dólar y se apreció 1,98% frente al dólar. Así, la divisa cotizó a 2,120 reales para la venta. Sin embargo, desde el 1 de septiembre hasta ahora el real acumula una caída cercana al 30% en relación a la moneda estadounidense.
En 2003, frente a la depreciación sufrida el año anterior, las autoridades decidieron perseguir una meta de inflación del 8,5% en lugar del objetivo original de 4%. La última vez que el target se revisó fue en 2005, cuando el banco central optó por una meta ajustada del 5,1%.
Y aunque son difíciles de cuantificar, las posibles pérdidas de las empresas brasileñas relacionadas con la devaluación del real son más que importantes.
La semana pasada, Paulo Vieira da Cunha, portfolio manager y ex vicepresidente del Banco Central de Brasil, indicó que las compañías podrían informar tanto como u$s 28.000 millones de amortizaciones cuando presenten los resultados del tercer trimestre, debido a las malas apuestas hechas con la moneda local.
Por su parte, el director ejecutivo de Banco Itaú, Sergio Werlang estimó esas pérdidas en u$s 24.000 millones, al tiempo que la analista de Standard & Poor’s Lisa Schineller dijo que el problema puede ser más serio de lo que las empresas han reconocido hasta el momento. |