Con el dólar cotizando a $ 3,26 en las casas de cambio, los bancos tomaron recaudos para evitar que los ahorristas e inversores se vean "tentados" a transformar sus pesos en divisas norteamericanas. La fórmula es conocida: subieron las tasas de interés para todos los segmentos de los depósitos a plazo fijo.
Así, en una semana la tasa que obtenían los ahorristas para una colocación a 30 días pasó del 15,5 al 17,5% anual, en promedio. En el mes, las tasas subieron casi 7 puntos porcentuales, lo que demuestra la firme intención de los bancos de conservar su "colchón" de liquidez.
Ayer el Central acusó pérdidas de reservas por 47 millones de dólares. Pero no todo ese monto, dijeron, se debió a venta de divisas en el mercado doméstico. También la baja se explica por la devaluación del euro y el oro. A los observadores privados les cuesta aceptar que la intervención oficial sea tan acotada.
El relevamiento realizado en las 10 principales entidades financieras del sistema por la consultora Chisquare pone en claro que las tasas de interés que más subieron son las de más corto plazo.
Pero el empinamiento más pronunciado se observó en la tasa que se pagaron en el segmento conocido como "call money". Ayer, algunas empresas llegaron a pagar hasta el 30% por plata a un día de plazo.
En verdad el recalentamiento de tasas resume la concurrencia de varios factores: el mal clima internacional, el bajón que ya venían experimentando los activos locales y, a partir de esta semana, la tensión que se agregó con la reforma que impulsa el Gobierno para estatizar todo el sistema previsional.
Los banqueros sacan cuentas:
Desaparece del mercado un gran proveedor de fondos que ahora los que demanden crédito irán a buscar directamente a los bancos.
El público está muy "sensibilizado" por las noticias de acá y de afuera sobre todo lo que pasa con el real en Brasil y está cada vez más atento a la marcha del dólar.
Lo que se observa, entonces, es cierta demanda de dólares entre los pequeños inversores o, al menos, un traspaso de plazos fijos a cuentas a la vista (caja de ahorro o cuenta corriente).
A los inversores mayoristas todavía les cierra colocar depósitos al 18% si el dólar no sigue la escalada.
Por eso los bancos le hacen saber de todas las formas posibles al Banco Central (y al Gobierno en general) que no dejen escapar el dólar porque ahí sí la pérdida de depósitos podría ser importante.
El Banco Central coincide con esa apreciación y por ahora, contra todos los pronósticos, el dólar sigue en una zona de cierta calma, al margen de la volatilidad.
Pero lo cierto es que las devaluaciones de todas las divisas internacionales y la moneda brasileña contra el dólar sólo suma más presión a la política gradualista del Central.