La incertidumbre y la volatilidad que han reinado en los mercados en los últimos días han llevado a los analistas a mostrarse reacios a pronosticar tendencias.
"Con lo volátiles que están los mercados es difícil hacer una predicción de lo que ocurrirá en los próximos diez minutos", dijo un operador chileno.
Pero la mayoría coincidió en que los ojos de los mercados emergentes estarán puestos en Wall Street y los anuncios que haga la Fed después de la reunión de esta semana.
Las monedas de la región sufrieron la semana pasada porque muchos inversores vendieron billetes latinoamericanos para comprar dólares, una moneda considerada más segura y fuerte, incluso a pesar de que la crisis financiera ha puesto a los mercados estadounidenses en una montaña rusa.
El comportamiento de las monedas depende en gran parte de las tasas de interés. Un recorte de tasas en Estados Unidos suele inyectar más atractivo a los instrumentos de inversión en monedas extranjeras porque brindan mayores rendimientos.
La Fed iniciará el martes su reunión de dos días y algunos analistas creen que podría recortar la tasa de fondos federales en 50 puntos base dejando la tasa referencial en un 1,0 por ciento, en un intento de reactivar la mayor economía mundial.
Pero la medida podría resultar insuficiente para parar el debilitamiento de las monedas de la región, según Manuel Galván, economista de la consultora Metanálisis en México.
"A estas alturas, ya no es cuestión del nivel de tasas, sino de un efecto psicológico preventivo", dijo.
"El mercado está empezando a ajustarse a una perspectiva para una recesión muy profunda en Estados Unidos", agregó.
VOLATILIDAD, LA NORMA
El peso mexicano MEX01 se depreció la semana pasada poco más del 5 por ciento para cerrar el viernes en 13,49/13,50 por dólar. En la semana podría seguir moviéndose entre las 13 y las 14 unidades por billete verde, dijeron analistas.
El real brasileño BRBY tampoco repuntaría, y podría cotizarse entre los 2,2 y los 2,5 por dólar, en medio de una persistente intervención del Banco Central para limitar su caída, dijo Pedro Tuesta, analista de 4Cast.
El Banco Central brasileño ha inyectado al mercado más de 28.000 millones de dólares en lo que va del mes, pero aún así no pudo evitar el desplome del real, que el viernes cerró en 2,328 por moneda estadounidense.
"Todo depende de que haya señales de que se reduce la aversión al riesgo y de que los extranjeros no seguirán acumulando posiciones en dólares", dijo Tuesta.
Pero el especialista espera que el escenario de aversión al riesgo se mantenga y la volatilidad siga reinando.
El peso chileno <CLP=CL> CHILJ cerró el viernes en 670,50/671,50 unidades por dólar, para acabar la semana con una baja cercana al 8 por ciento frente al dólar. En lo que va del año se ha derrumbado casi un 26 por ciento.
Operadores esperan que la próxima semana el panorama para la moneda chilena mejore y llegue a cotizar en 650-680 por dólar. Pero la Fed tendrá la última palabra.
La moneda que peor la pasó en la semana fue el peso argentino, que el viernes cerró en su nivel más bajo desde la devaluación del 2002 a 3,2775/3,2800 <ARS=RASL> por dólar, golpeado por la volatilidad regional y por el anuncio de la toma de control del Gobierno del sistema de pensiones privado.
En Perú, el sol <PEN=PE> cerró el viernes en 3,107/3,108 por dólar, en una sesión tranquila y en la que el banco central participó con la venta de 117 millones de dólares. Analistas esperan un rango de entre 3,10 a 3,12 por dólar en la semana.
El peso colombiano <COP=CO> se movería en un rango de entre 2.350 a 2.500 por dólar, a medida que se debilitan los ingresos por concepto de exportaciones de café y remesas.