Por Javier Blanco - El valor del dólar al público minorista escaló ayer otros dos centavos al llegar hasta $ 3,31 el tipo vendedor, ante la presión que ejerce una demanda incrementada en los últimos días por la incertidumbre en que se desenvuelve la economía argentina. El precio nominal del billete retornó así a los niveles que mostraba a fines de enero de 2003, es decir, el momento en que la Argentina apenas comenzaba a dejar atrás el año más recesivo de su historia moderna. Sin embargo, a juicio de los analistas y operadores, ése no fue el dato más destacado de la rueda de ayer. Por el contrario, la mayoría de ellos se mostraron sorprendidos por la actitud casi totalmente prescindente que, por primera vez en las últimas semanas, mostró el Banco Central (BCRA) hacia el desempeño del mercado de cambios. ?La sensación es que, si bien no permitirá desbordes, ya no está dispuesto a nadar contra la corriente ni sacrificar reservas, a menos que esté seguro de que le dará resultado?, describió un banquero con largos años en la mesa de dinero de la entidad que, además, comanda. El reacomodamiento del precio del dólar contó, de esta manera, con una cuota de consentimiento oficial, tal vez porque el BCRA pretende ganar tiempo hasta que las AFJP reingresen en el país las inversiones que mantienen en mercados del exterior, según las conminó ayer el jefe de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), Amado Boudou, en una reunión. De restablecerse esa obligación, la plaza cambiaria local tendría asegurada una mayor oferta parcial de divisas, lo que le permitiría al BCRA no ser el único oferente de dólares en la plaza, como lo fue en casi todas las ruedas de negocios de las últimas semanas. El cambio de estrategia, que habrá que corroborar hoy, buscaría proteger las reservas de la entidad emisora, que ayer mostraron otra caída de US$ 98 millones (quedaron en US$ 46.385 millones, su menor nivel desde el 3 de enero), aunque desde el BCRA adjudicaron mayoritariamente la depreciación a cuestiones contables como las bajas del euro, la libra esterlina, el oro y los precios de los bonos que forman parte de ese activo. Por lo visto ayer, la idea del Gobierno es seguir administrando el tipo de cambio pero sin dilapidar recursos. ?Al menos hasta que se llegue a un precio o a una situación que justifique una pulseada?, explicó un operador. Esa sensación quedó flotando cuando el BCRA permitió que el precio del dólar aumentara 2,2 centavos en el segmento mayorista de negocios (a $ 3,30 el tipo vendedor) casi sobre el filo de la rueda de ayer, por las sostenidas compras de inversores y empresas ?que ahora intentan anticipar en lo que puedan el pago de obligaciones contraídas con el exterior, en previsión de mayores subas?, explicó otro operador. Ese salto se produjo cuando el mercado tomó nota de que el Central había dejado de vender dólares. Con el avance de ayer, el precio minorista del dólar subió más del 5% en el mes y pasa a ser objeto de codicia, en momentos en que los bonos pierden más del 40% y las acciones, casi 50% en igual lapso. Otro vendaval en la Bolsa La demanda de dólares se ve favorecida por el generalizado derrumbe de las acciones y los títulos de la deuda pública, tendencia que se agudizó la semana pasada, cuando el Gobierno anunció que quiere terminar con el sistema previsional privado. Esa tendencia se agudizó ayer, aunque había cierta expectativa por el reingreso de las AFJP en el mercado, ahora que la prohibición judicial para operar, que rigió por cinco jornadas, había quedado levantada. Sin embargo, las administradoras se mantuvieron inactivas hasta lograr garantías del Gobierno sobre una nueva normativa para operar, lo que ayudó a hundir otro 5,67% la Bolsa porteña (su índice de precios no estaba tan bajo desde octubre de 2003) e hizo desvalorizar hasta 15,09% los bonos (como el Boden 2014). |