Por Javier Blanco - El peso fue la única moneda de la región que se devaluó fuerte ayer contra el dólar, una circunstancia que dejó a la vista que, más allá de los vaivenes que provoca la crisis global, la economía local está siendo corroída nuevamente por el virus de la desconfianza. La moneda local se depreció un 2% promedio, en una jornada en la que se recuperaron frente al dólar el real brasileño ( 2,49%), el peso chileno ( 0,30%) y el peso mexicano ( 3,19%), por citar tres monedas regionales comparables. En el mercado cambiario local el dólar cerró virtualmente sin precio o, más precisamente, con precios muy variados. En la mayoría de las casas de cambio céntricas, donde se había vendido a $ 3,31 un día antes, se terminó ofreciendo a $ 3,36, aunque en ventas "cuotificadas" (por hasta 500 o 1000 dólares, según la agencia) por supuesta falta de billetes. Así, aunque en pequeñas cantidades, allí el billete se terminó vendiendo más barato que a nivel mayorista, aunque en tiempos de normalidad en el mercado lo usual es lo contrario. Pero en aquellos bancos o financieras que cuentan con mesas cambiarias importantes, las pizarras llegaron a mostrar un precio vendedor de $ 3,39, al reflejar el fuerte salto alcista que el billete mostró en los últimos 28 minutos de operaciones en el segmento mayorista de negocios. La disparada se produjo cuando el mercado comprendió que el Banco Central (BCRA) ya no estaba dispuesto a seguir liquidando reservas (según operadores, llevaba vendidos más de US$ 140 millones) sin poder siquiera marcarle precios de referencia con aspiraciones de alguna durabilidad al resto de los participantes. Así, por largos minutos, en los hechos el promocionado esquema de "flotación administrada" del tipo de cambio dejó lugar al libre mercado. Y cuando esto pasa en tiempos de incertidumbre, los precios adquieren una marcada volatilidad. De esta manera, el precio del billete avanzó entre 5 y 8 centavos a nivel minorista, y terminó con un alza promedio de 6,9 centavos para el segmento mayorista formal. "Quedó a $ 3,369", describió Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, en su tradicional informe diario de los movimientos del mercado. Se trata de la mayor oscilación en el precio local del dólar en seis años y marca una aceleración del proceso de depreciación del peso que se acentuó en los últimos días, luego de que el Gobierno anunciara su intención de traspasar al Estado los fondos bajo administración de las AFJP. El aumento del dólar sólo refleja el desbalance de la plaza cambiaria, donde escasean los vendedores y sobran los compradores. Medida funcional Pero sería funcional al objetivo del Gobierno de recomponer su alianza con el sector productivo, representado por la Unión Industrial Argentina, y aprovechar para mejorar los ingresos fiscales por retenciones, en momentos en que el resto de la recaudación fiscal da señales de agotamiento por la marcada baja del consumo, y mientras ha decidido pulsear contra parte del sector financiero por su embate contra las AFJP. Parte de la demanda se habría activado por el temor a la instalación de mayores restricciones a la venta de divisas, como las que se pusieron en práctica en la crisis de 2002. "Esto lleva a que muchas empresas que deben pagar deudas contraídas con el exterior se apresuren a comprar dólares para no tener problemas al momento de tener que girarlas", explicó un cambista. "Lo que pasó hoy fue sorpresivo para todos", admitió Carlos Lizer, jefe de la mesa de cambios de Puente Hermanos, que atribuyó la disparada al paso al costado que, sobre el final de la rueda de negocios, dio el BCRA. Esa decisión habría sido precipitada por una instrucción que el presidente de esa entidad, Martín Redrado, recibió desde la residencia de Olivos para no seguir "rifando reservas", dijeron a LA NACION fuentes calificadas. Según la información proporcionada anoche por el BCRA, las reservas disminuyeron otros US$ 83 millones ayer, al caer de 46.385 millones a 46.302 millones de dólares. Es su menor nivel desde comienzos del año. |