Por DOLORES AYERRA - En los bancos están preocupados. Temen que la salida de depósitos del sector privado se acreciente debido al clima de incertidumbre que ha disparado la semana pasada el anuncio del Gobierno con la intención de nacionalizar el sistema privado de capitalización sumado a la histeria que generó los rumores que circularon en esos días desde una renuncia del presidente del Banco Central (BCRA) hasta un posible corralito, tensionando aún más los ánimos. Mientras tanto del lado de los gobernantes no hay señales contundentes que despejen los ruidos y los argentinos no tienen en claro el futuro de sus ahorros.
En este contexto, en las entidades financieras aseguran las tasas de interés no son lo suficientemente atractivas para retener a los ahorristas. Hoy un depósito minorista a 30 días rinde en torno a un 15%, mientras que la tasa Badlar –el interés que pagan los bancos por colocaciones de más de $1 millón a 30 días– ayer se situó en los 18,18%. La rentabilidad de los depósitos a plazo, no obstante, hace tiempo que es negativa en términos reales porque no cubre de la inflación, que se estima se ubica en un 20% anual. Aún así los clientes, tanto el público como las empresas, depositaron su dinero en los bancos. Sin embargo, el dólar hasta 15 de septiembre, fecha en que quiebra Lehman Brothers en EE.UU. estuvo anclado y controlado. “Con un dólar planchado, las tasas alcanzaban para conservar los ahorros de los clientes”, dijeron desde un banco. Hoy el escenario es otro. Las perspectivas de devaluación son altas y el dólar de a poco va ganando terreno, aunque se hable de una “flotación administrada”. Ayer el dólar se disparó cinco centavos a $ 3,36.
Ahora bien, la semana que fue del 13 al 17 de octubre, es decir antes del anuncio de la posible estatización de las AFJP, los depósitos a plazo fijo en pesos en las entidades privadas treparon $ 138 millones y ascendieron a $ 64.622 millones, recuperando algo de lo perdido la semana anterior, cuando se habían ido unos $ 800 millones del sistema. Pero como los datos se publican con retraso desde el BCRA, en las entidades financieras ya están previendo una caída fuerte en los días que pasaron. “Estamos viendo una alta dolarización de carteras aunque no se ve un crecimiento fuerte de depósitos en dólares”, dijeron desde una entidad de primera línea. “De los u$s 5 millones que vendemos a diario, sólo u$s 500.000 se quedan en los bancos”, agregaron. En esta línea, en otra entidad reconocieron que “se ha quintuplicado la demanda de dólares pero los clientes priorizan la liquidez y dejan sus divisas bajo el colchón”.
En este sentido, muchos señalan que las tasas subirán otra vez. “El problema está en el interés”, señalaba el gerente de productos pasivos de una entidad. “Antes de la crisis internacional ya estaban retrasadas y ahora no cubren siquiera las perspectivas de devaluación que tiene la gente”, agregó. Ramiro Castiñeira, economista de Econométrica, señaló que “las tasas tienen que cubrir por lo menos las expectativas de devaluación”. No obstante, para algunos analistas no se trata tanto de un tema de rentabilidad. “Hoy la gente está asustada, por eso retira su dinero. Me parece que el público retail no se mueve por los rendimientos, porque además del riesgo de devaluación está instalado el riesgo del sector financiero”, explicó David Mermelstein, economista jefe de Econviews. Y ésta también es la explicación a la fuerte caída que además sufrieron los depósitos a la vista. Tanto las cuentas corrientes como las cajas de ahorro del sector privado se desplomaron en las últimas dos semanas. El total de cuentas a la vistas desde el 15 de septiembre hasta el 17 de octubre sufrió una merma de $ 2.892 millones. No obstante, en un momento de tanta incertidumbre donde cualquier rumor se filtra con facilidad y con la sensibilidad que supone un tema tan delicado para la memoria de los argentinos, hay que decir que en el mediano plazo no existen riesgos sistémicos de que se repita lo de 2001. “No hay descalce de moneda entre depósitos y créditos, en los bancos hay unos $ 56.000 millones de liquidez como contracara de Lebcas, Nobacs y pases y existe el prestador de última instancia, el BCRA”, tranquilizó Castiñeira. |