Por Martín Kanenguiser - La "devaluación administrada" del peso parece ser la única estrategia que tiene el Banco Central para enfrentar esta incierta coyuntura económica, pero no hay razones para pensar que pueda ser exitosa mientras el Gobierno no aporte otras señales de tranquilidad, según economistas consultados por La Nacion. Frente a la intervención de las últimas semanas, que se acentuó luego del anuncio intempestivo de eliminar las AFJP la semana pasada, algunos analistas cuestionaron la estrategia del organismo oficial para contener la cotización de la divisa norteamericana. En ese sentido sostienen que la decisión oficial no tiene horizonte, ya que sólo sirve para perder reservas, sin frenar el constante goteo hacia el dólar. Sin embargo, otros afirmaron que el Central no puede dejar que el dólar suba demasiado porque sólo convalidará el "pánico" de la gente. Roberto Frenkel. investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), sostuvo que "si la gente comprara dólares por cuestiones racionales, tal vez sería posible dejar que se corra hacia arriba y luego frenarlo o bajarlo de golpe". Pero la conducta actual responde a "un efecto manada generado por la incertidumbre, que lleva a que la gente siga apostando al dólar, por lo que la única forma de frenar esta decisión es con un cambio radical de expectativas que excede el plano cambiario", agregó Frenkel. El economista ha reclamado en reiteradas oportunidades un plan integral de lucha contra la inflación que contemple elementos fiscales, monetarios y de ingresos, para sostener el modelo económico surgido tras la fuerte devaluación del peso registrada en 2002. En términos menos académicos, el consultor Carlos Melconian dijo que desde fines de 2007 se terminaron las condiciones favorables que habían permitido el alto crecimiento económico de los últimos cinco años, por lo que "el programa económico está en una trampa y, por lo tanto, también lo está la política cambiaria". Melconian cree que si antes no era aconsejable mover demasiado el tipo de cambio porque había excesivas presiones inflacionarias, ahora tampoco resulta positivo hacerlo aunque los precios muestren una tendencia a la baja, ya que no existen anclas que aseguren la estabilidad cambiaria. Un ex presidente del Central también señaló que "no está mal que el dólar se haya movido gradualmente de 3,05 a 3,30 pesos, aunque en estas últimas dos jornadas claramente aumentó la incertidumbre" respecto de la estrategia oficial. De todos modos, el ex funcionario dijo que "con el actual nivel de reservas, el Central puede colocar el dólar donde quiere", y consideró que la suba de los últimos dos días debería aplacar las presiones de devaluación fomentadas por los industriales. Desde la entidad que conduce Martín Redrado defienden el actual "deslizamiento controlado" y la posibilidad de "colocar el billete donde se quiera", aun cuando las reservas hayan caído cerca de US$ 2000 millones en las últimas semanas. Otras señales "No se trata de colocar una cuchara para frenar el agua en las cataratas del Iguazú, sino de manejar las expectativas a la espera de otras señales", indicaron en voz baja, preocupados por la lenta pero persistente tendencia a la baja de los depósitos. Esas otras señales, agregó un destacado economista, no parecen estar en el radar del Gobierno. "El escenario cambió desde la semana pasada, con el anuncio del fin de las AFJP, por lo que cabe preguntarse si no es mejor blindarse para enfrentar los próximos meses", indicó el especialista. En este caso, el blindaje significa redoblar el control cambiario para evitar una mayor fuga de capitales. Según economistas que están lejos de la ortodoxia, la consecuencia de esa medida sería el desdoblamiento del mercado cambiario, con un dólar comercial bajo y uno financiero alto, lo que perjudicaría las cuentas fiscales y alimentaría más la especulación que el Gobierno dice querer combatir. Por su parte, Marina dal Poggetto, directora del estudio Bein, sostuvo que la entidad debería "dejar correr" más el billete ya que la gente aún cree que está barato y seguirá comprándolo. "El instrumento usado para evitar una devaluación mayor podría terminar gatillando un tipo de cambio más alto que el que podría surgir si el Central se moviera antes que el mercado", señaló en un informe. |