Por CLARA AGUSTONI - Quien apuesta al euro, pierde. Esa parece ser la idea general que circula entre los principales analistas financieros, casi de manera unánime. Y es que todo en la situación actual empuja a los inversores hacia el dólar, que ya gana 20,5% contra el euro desde su mínimo de 1,60 el 15 de julio. Por un lado, sucede que la crisis de los mercados ha incrementado la demanda de liquidez en dólares. Pero además, los expertos están esperando que esta semana el Banco Central Europeo (BCE) reduzca las tasas en 50 puntos básicos –a 3,25% desde 3,75%–, lo que también mina la fortaleza del euro. En este contexto, el consenso de los equipos de research ve al euro en torno a los u$s 1,24 a fin de este año, y en un nivel cercano a u$s 1,15 hacia fines de 2009. La semana pasada, hubo quien, incluso, se animó a pronosticar la desaparición de la moneda única.
“El euro dejará de existir en 20 años. Desde ahora mismo, los políticos están culpando a la divisa de los problemas de sus países. Desafortunadamente, el euro se ha convertido en una moneda política y no económica”, dijo el viernes pasado Jim Rogers, CEO de Rogers Holdings, en un encuentro de inversores llevado a cabo por el ABN Amro.
Dejando de lado los arrojos futuristas, lo que sí puede afirmarse por estos días con bastante seguridad es que el jueves 6 de noviembre el BCE recortará las tasas de interés en 50 puntos básicos. Tal es el consenso de los economistas encuestados por Reuters, sobre todo después de que se conociera, el viernes pasado, que la inflación de la zona euro volvió a reducirse en octubre, por tercer mes consecutivo.
Según la oficina europea de estadística Eurostat, la inflación de la región llegó al 3,2% el mes pasado, cuatro décimas menos respecto de septiembre. Y de seguir por este camino, el índice de los precios volverá pronto a a los niveles de enero, tras haber alcanzado máximos históricos a lo largo de 2008.
“El último dato de la inflación ayuda al BCE a recortar en 50 puntos básicos la próxima semana y en otros 50 puntos básicos a más tardar en enero, pero posiblemente ya en diciembre”, dijo un analista.
Los analistas financieros piensan que la baja de la inflación y los indicios de recesión en Europa llevarán a las tasas de interés europeas a reducirse a un ritmo histórico en los próximos meses. Se cree, de hecho, que el BCE bajará su tasa de referencia a un 2,5% para mediados del año próximo, lo que supondrá una reducción de 1,75%, según los pronósticos de dos encuestas realizadas por Bloomberg. Si las previsiones de los economistas son exactas, el BCE reducirá las tasas de interés al ritmo más rápido desde su creación en 1999.
Los recortes de tasas de interés suelen debilitar a las monedas de los países, porque vuelven más barato el costo de tomar dinero prestado. En este sentido, es lógico pensar que la baja de tasas en Europa debilitará al euro. Pero más allá de esto, la moneda única tiene otros factores que contribuyen a su caída. Tal como lo explica el banco BNP Paribas en un informe de research publicado la semana pasada, uno de esos motivos es la incertidumbre y la volatilidad financiera, “que están dándole cada vez más firmeza al dólar”. Según indica el BNP, nadie que se encuentre trabajando activamente en el mercado financiero hoy en día ha experimentado los niveles de volatilidad que vemos hoy, y en ese sentido, los efectos devastadores de esta crisis aún pueden estar siendo subestimados. “Si los inversores profundizan mucho más la tendencia de salir de activos financieros para quedarse con el dinero en la mano, puede que la fortaleza del dólar y, en consecuencia, la caída del euro sea mucho mayor de la que hemos estimado en principio”, dice esa entidad, que para principios de 2010 prevé un euro en u$s 1,13.
Y es que cuando los inversores deciden pasarse a cash, la gran mayoría de ellos recurre al dólar. Basta mirar las estadísticas: según el BIS, los bancos de afuera de Estados Unidos tienen posiciones en dólares por u$s 10 billones, al tiempo que sólo poseen posiciones en euros por 4,5 billones de euros.
“La demanda europea de dólares y la menor llegada de flujos financieros a la región sugiere que la moneda única seguirá presionada a la baja”, asegura un estudio de ING, que pronostica, además, un recorte de 100 puntos en las tasas europeas de aquí a fin de año, y de 50 puntos más a principios de 2009.
En la misma línea, el banco de inversión Barclays cree que el BCE recortará las tasas dos veces en lo que queda del año, “poniéndole aún más presión al euro en el mediano plazo, aunque en el corto plazo puede que la moneda única se recupere, en caso de que los mercados se estabilicen”, dice la entidad. Barclays pronostica un euro a u$s 1,24 a fin de año. El viernes, el euro cotizó a u$s 1,2715, lo que supuso una baja respecto de su precio del jueves, cuando se ubicó en u$s 1,2819. En línea con los pronósticos de Barclays, el Danske Bank, el banco danés más importante, pronostica un euro a u$s 1,16 para fines de 2009, y de 1,21 a fin de este año. |