Por Javier Blanco - El precio del dólar a nivel mayorista se desplomó más de 10 centavos ayer, al caer de 3,387 a 3,285 pesos, en un mercado formal de cambios que tuvo movimientos restringidos por la limitación a las operaciones de corto plazo con títulos y acciones, en vigor desde anteayer, además de la generalización de los controles conjuntos del Banco Central, la Comisión Nacional de Valores y la Administración Federal de Ingresos Públicos, y las crecientes advertencias telefónicas del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a empresas y bancos demandantes de divisas. La estrategia oficial de actuar sobre la demanda, en algunos casos reprimiéndola con dudosa legalidad, provocó la mayor caída en la cotización de la divisa en una jornada de negocios en seis años, y se espera que hoy esa baja se traslade a la plaza minorista en bancos y casas de cambio. Ayer esa cotización cerró a un promedio de $ 3,38 para la venta, pero con fuerte disparidad de precios, al punto de terminar ofrecido en algunas entidades a $ 3,325. Además, permitió corroborar que el Gobierno parece dispuesto a repetir en el mercado de cambios los polémicos métodos a los que recurrió para combatir el avance de la inflación tras intervenir el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). "Es muy probable que esta historia termine igual que aquella: con precios ?oficiales´ siempre más bajos que los reales, aunque ya sabemos por experiencia cuál es el final de este tipo de desdoblamiento de facto del mercado cambiario", advirtió ayer un banquero, que pidió anonimato, "porque no son buenos tiempos para estar en este negocio y levantar la cabeza", se excusó. El BCRA, la CNV y la AFIP reconocieron ayer mediante un inédito comunicado conjunto la existencia de las inspecciones coordinadas y señalaron que procuran "detectar la eventual existencia de mecanismos que habiliten la elusión de los requisitos establecidos en la normativa cambiaria, así como la evasión tributaria". Pero desde la Secretaría de Comercio Interior, cuyo jefe volvió a mantener muy ocupada su línea telefónica, ese acto de contrición pública no llegó. Tampoco respondieron al requerimiento de LA NACION para conocer su versión de los hechos. Las limitaciones para operar con dólares fueron tantas que provocaron algunas situaciones equívocas. Por caso, la CNV tuvo que dictar una resolución complementaria (la N° 539) de la que difundió anteayer para especificar los alcances de las restricciones a las transacciones de corto plazo en vigor desde un día antes, y que sólo permiten actuar a quienes demuestren haber mantenido en sus carteras acciones y bonos por al menos tres días antes de quedar habilitados para revenderlos. Además, algunos bancos debieron calzar operaciones de cambio de dólares entre sus propios clientes para poder llevarlas adelante, es decir, lograr que alguna empresa vendiera lo que otra necesitaba comprar, incluso en casos en los que estaba en juego el pago de las importaciones, admitieron a LA NACION en varias entidades y empresas. "Hubo bancos que directamente no cursaban órdenes de compra, pese a que se adecuaban a los límites vigentes, o sólo lo hacían en la medida que esa operación estuviera calzada con otra de exportación y, por lo mismo, liquidación de divisas. Si siguen así, esto podría derivar en un default comercial", denunció a este diario un prominente empresario. Consultado sobre este tipo de anomalías, desde el BCRA se afirmó que no detectaron ninguna situación de este tipo. "Todos los que se ajustaron a la normativa en vigor pudieron operar", dijeron. Por la multiplicación de los controles y las presiones (la acción disuasiva incluyó la presencia de inspectores en las casas de cambio, que pedían a los compradores que se identificaran e informaran el monto a adquirir), el monto de las operaciones pactadas en la plaza regulada se contrajeron un 66% en los últimos días, al pasar de poco más de US$ 1000 millones de la semana previa a 323,2 millones ayer. Paralelamente, aunque tímidamente, volvieron a oírse en algunos puntos del microcentro los voceos de los "arbolitos", pero el precio del dólar en el segmento informal se negoció estable a $ 3,39. La nueva estrategia oficial busca evitar la salida de capitales y la caída de reservas, dos fenómenos perjuiciosos para la economía que se acrecentaron por la incertidumbre que generó la decisión del Gobierno de estatizar los fondos del sistema privado de jubilaciones, justo cuando su calendario de obligaciones financieras crece. |