Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - Tal como sucedió en el sector energético el año pasado, o como viene ocurriendo con supermercados y tamberos desde que la inflación se convirtió en un problema central para el Gobierno, para poner algunos ejemplos, la irrupción en el mercado cambiario del polifuncional secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sembró un manto de dudas en las principales compañías del país.
Por órdenes no escritas del funcionario –un sello de Moreno a esta altura de su gestión–, empresas de primera línea vinculadas a la importación y exportación de productos tuvieron dificultades para hacerse de los dólares necesarios para pagar a sus proveedores en el exterior. La divisa norteamericana bajó ayer a $ 3,38, pero acumula una suba cercana a un 10% en el último mes.
Con el mandato de la presidente Cristina Kirchner para iniciar la caza de brujas en las operaciones de cambio, la mano invisible del funcionario, que no utiliza documentos, se esparció ayer por múltiples operaciones comerciales.
Algunas de las mayores empresas del país se aprestaban a cerrar la compra de billetes verdes con bancos –una operación habitual en este tipo de compañías– para pagar productos provenientes del exterior. Sin embargo, fueron informadas por las entidades financieras que por “instrucciones no escritas” no podían comprar más de u$s 5 millones, según relató un directivo del sector privado a El Cronista.
Más tarde, ese límite bajó hasta los u$s 2 millones, mientras que hacia el final del día la intervención oficial mantuvo ese tope, pero con un adicional: sólo se autorizaba si la compra de divisas para hacer frente a importaciones “estaba calzada con otra de exportación”. Es decir, si se vendían dólares.
La idea original del Gobierno era, según trascendió, poner freno a operaciones especulativas que intenten sacar divisas del país. Pero la máxima inicial se convirtió desde ayer en una traba generalizada para las operaciones de comercio exterior.
“Si esta situación se mantiene, no sólo podría desencadenar un default financiero, sino uno comercial. Increíble”, reflexionaron en una de las firmas que estuvo inmersa en esta situación.
“Medidas de este tipo ponen freno a todo lo que tenga que ver con las importaciones. ¿Cómo se hace, entonces, para liquidar operaciones?”, se pregunta Rubén Pascualli, de Mayoral Bursátil.
“Cuando las limitaciones para pagar las importaciones son muy importantes, se afecta una operación vital de la compañía, que es cumplir con las transferencias para poder operar”, completa Antonio Cejuela, de Puente Hermanos.
Sobrevuela Buenos Aires
El fantasma de Moreno comenzó a agitarse esta semana en cada esquina del mercado de cambio.
Llamados a empresas que compran divisas como resguardo de sus ingresos, presiones a bancos y sociedades de Bolsa e inspectores persiguiendo las ventas en negro también fueron parte del paisaje.
La entrada en escena del funcionario está en el mismo renglón que otras decisiones del Gobierno. Por caso, el lunes, el Banco Central, a cargo de Martín Redrado, emitió una normativa que establece que los dueños de acciones o bonos deberán mantenerlos en sus carteras al menos tres días luego de la compra antes de poder venderlos, salvo un aval de esa entidad.
De esa manera, busca evitar la compra especulativa de títulos en el país para luego venderlos en el exterior para obtener dólares que no pasen por la plaza local. |