El refugio en el dólar recalentó las tasas de interés pasivas, que los bancos pagan a los depositantes para que no recapturen sus fondos ante la depreciación del peso.
Y el incremento de las tasas trajo a su vez efectos colaterales. Para no quedar descalzados, los bancos subieron sus tasas activas, encareciendo los préstamos y restringiendo aún más el financiamiento destinado al gasto personal y a las empresas.
"Los sistemas financieros están para dar crédito, pero en este caso por el nivel de incertidumbre, están perdiendo su insumo para dar créditos que son los depósitos y entonces tratan de prestar menos", señaló el economista de la consultora Exante, Aldo Abram.
De esta manera, la herramienta financiera que antes servía para impulsar el consumo y la inversión, ahora se convirtió en un freno de la actividad que atenta contra el crecimiento.
Tasas a fuego máximo
En los últimos meses, las tasas de interés locales alcanzaron sus valores máximos de los últimos cinco años.
Con el fin de retener a los depositantes y no perder liquidez, los bancos están pagando los plazos fijos de más de un millón de pesos (BADLAR) a una tasa del 24,6% anual, según el último dato de noviembre, mientras que los plazos fijos minoristas subieron al 20,8%, reveló un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL).
"La gente empezó a sacar fondos de bancos, pero también los bancos tienen mayor nivel de incertidumbre por la crisis y, entonces, están dispuestos a pagar más por los depósitos y a mantener altos niveles de liquidez para atender cualquier corrida bancaria", explicó el director de Exante.
Pero las tasas pasivas no son las únicas que se dispararon. La tasa para créditos a empresas de primera línea (PRIME) también registró un alza, situándose en un 34,4% anual.
"Lo llamativo de estos picos es que son incluso superiores a los que se registraron durante el momento más complicado del conflicto con el campo", indicó el mencionado documento del IERAL.
En rigor, la BADLAR está casi 5 puntos por encima del pico de junio, la tasa que paga plazos fijos minoristas a 5,2 puntos, y la PRIME con 7,7.
La intervención estatal
Frente a esta situación, el Banco Central de la Républica Argentina (BCRA) dispuso esta semana medidas para financiar a los bancos privados a cambio de que los mismos entreguen la garantía de préstamos de consumo e hipotecas en situación de normalidad.
Sin embargo, el Central también tiene sus propios problemas. La preferencia por la divisa redujo las reservas del BCRA, lo que de a poco está achicando el margen de acción de la institución para inyectar liquidez en el sistema financiero.
Para satisfacer la creciente demanda de billetes verdes, el Banco Central vendió en octubre u$s131 millones, casi el doble de la merma de reservas que registró durante el conflicto con el campo, cuando quemó unos u$s70 millones.
La contracción del crédito
La incipiente dolarización de carteras ha contraído fuertemente la liquidez en el mercado. Por la incertidumbre, el sector privado compra las divisas del superávit, en vez de pesos, y los bancos son más cautelosos que antes, por lo que prestan menos, acentuando la contracción crediticia.
"Como quieren la plata rápido de vuelta, te piden tasas exorbitantes para que no les pidan préstamos. Si no pueden hacer su trabajo, no se porqué están acá. El tema es que todavía ganan plata haciendo un negocio muy chiquito", dijo Abram.
En su informe, el IERAL mostró que "los créditos al sector privado se vienen desacelerando desde mayo de este año cuando crecían al 43,2% interanual". Así, en octubre el financiamiento al sector privado cayó a 30,1%, por lo que perdió más de 12 puntos porcentuales de su ritmo de expansión.
Pero el cierre de la canilla del financiamiento no afectó a todos por igual. "Los que más se han frenado son los préstamos al consumo (personales y con tarjeta de crédito), que pasaron de crecer al 60% interanual en mayo al 40% el último mes", agregó.
Por otra parte, el instituto señaló que los préstamos con garantía real (hipotecarios y prendarios) "perdieron 12 puntos porcentuales respecto de la variación interanual de mayo, por lo que hoy crecen al 33 por ciento".
Y los créditos comerciales (documentos, adelantos y otros) cayeron 10 puntos porcentuales respecto del pico de mayo, por lo que en octubre se expandieron a poco más del 23% interanual, según concluyó el IERAL.