Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Acostumbrados, desde hace mucho tiempo, a dudar de los datos oficiales que le acercan sus sentidos, los analistas locales empiezan a desconfiar un poco de la aparente calma del dólar durante la última semana. Y empiezan a preguntarse hacia adelante si este “sueño” oficial con mercados vigilados puede tener algo de “real” para cuando los controles sean más laxos. La sensación es que la megaintervención que hizo el Banco Central días atrás sirvió para fijarle un techo a la divisa y que, al menos por ahora, eso da buenos motivos para pensar que se prolongará la tranquilidad. El billete retrocedió seis centavos en sólo una semana, y concentró un promedio de operaciones diario de apenas u$s 400 millones. El viernes, incluso, llegó a mover sólo u$s 304 millones.
Frente a esto, el panorama parece alentador: siempre y cuando los mercados sigan intervenidos, y el debate por el manotazo a las AFJP siga el curso que le trazaron los K, los analistas suponen que el dólar oficial podría quedar virtualmente congelado en las ventanillas de la city durante los próximos días. “La semana pasada el Central intervino hasta recomprando divisas. Se nota que se desalienta la presión en el mercado minorista y que, en este contexto, seguramente se mantendrá en estos niveles”, explicó el analista Carlos Lizer, de Puente Hermanos. “En este escenario seguramente seguiremos teniendo un dólar cercano a los $ 3,30 y $ 3,35”, arriesgó.
Pero reconocen dudas, sin embargo, sobre un gran misterio del mercado: ¿qué puede haber, preguntan, detrás de esta pasividad que se ve desde que empezó la estricta vigilancia del Gobierno sobre las operaciones cambiarias? “Yo lo que veo es que hoy, concretamente, no hay un mercado. Está todo parado, y hay muy poca actividad. No sabemos si hoy los inversores no se vuelcan sobre la divisa porque perdieron el interés, o porque pararon de hacer negocios y no necesitan operar”, comentaron en la mesa de dinero de un banco local.
La brecha que muestran los activos argentinos que cotizan a nivel local y los que lo hacen en el exterior hablan de un tipo de cambio implícito que supera, en muchos casos, los $ 4 por dólar. No es otra cosa que ese “contado con liqui”, que el Central logró amputar esta semana con una normativa más estricta, y que podría estar mostrando una especie de “olla a presión” sobre la moneda. La diferencia entre los ADR de Tenaris, que cotizaban el viernes a u$s 21,11, y sus acciones locales, a $41 en la Bolsa porteña, arrojaban un tipo de cambio implícito de $ 3,88; esa misma brecha, para los papeles del Grupo Galicia, daba un dólar a $ 4,07; para los de Telecom, a $ 3,86; para los del Banco Francés, a $ 4,03; y para los de Petrobrás Energía, a $ 3,90.
“Es una medida más que clara para ver a cuánto estaría el tipo de cambio hoy, porque muestra cuánto paga un inversor para tener dólares afuera. En pleno movimiento del dólar ascendente, la semana pasada, los inversores pagaban $ 4”, explicó a El Cronista el analista de Intervalores, Federico Desprats.
La desesperación por la liquidez se nota, también, en las tasas que hoy pagan los bancos por los depósitos a plazo fijo, y que el viernes llegaron a rangos de entre el 28 % y el 30 % anual, con una Badlar (la tasa de los depósitos a plazo de más de $ 1 millón) a 24,60%.
“Con cualquier banquero que hablás te pide liquidez, sin importarle mucho cuánto deba pagar. Están todos los bancos peleándose, nadie va a dejar que se le vaya un depósito”, agregaron desde una mesa de dinero de la city porteña.
Lo cierto es que, por ahora, también la incertidumbre política ayuda a aplacar la presión que existe en la plaza local sobre la moneda estadounidense. “Hasta que no se amaine la historia, y no se defina cómo va a quedar lo de las AFJP, esto va a quedar así”, dijo un operador. |