Por JUAN CERRUTI - La economía argentina viene enfriándose desde hace al menos seis meses. Pero en los últimos 60 días este proceso se aceleró de manera tal que gran parte de los analistas decidió revisar a la baja sus pronósticos y ahora no descartan que el país caiga en recesión en los próximos meses. Habría que remontarse seis años atrás, al último semestre de 2002, para hallar la anterior depresión en el nivel de actividad.
La novedad –impensada hasta hace poco– llega como consecuencia de la profunda crisis financiera internacional con epicentro en EE.UU., a lo que se le sumaron turbulencias internas desatadas por episodios como el conflicto con el campo y más recientemente la estatización de las AFJP.
Técnicamente una economía está en recesión cuando acumula dos trimestres consecutivos de caída interanual del PIB. Varios especialistas creen que este será el caso de Argentina en el cuatro trimestre de 2008 y el primero de 2009. El Estudio Broda, FIEL, Econométrica, y los economistas Federico Muñoz y Javier González Fraga son sólo algunos de los que auguran para el 2009 un crecimiento nulo o inclusive negativo.
Broda, por ejemplo, cree que el PIB caerá 2% interanual en el cuatro trimestre de este año y 4,7% el primer semestre de 2009. Así, el año próximo cerraría con crecimiento de entre 0% y -2%. Y debido a la fuerte desaceleración sobre el final de 2008, el arrastre para 2009 será más modesto de lo previsto. Se habla de 1,5%.
En líneas generales, este diagnóstico es compartido por Mario Brodersohn, titular de Econométrica, que espera un crecimiento de entre 0,5% y -1% para 2009, mientras que FIEL maneja un rango de entre 0% y -1%. “Seguramente identificaremos al cuarto trimestre de 2008 que está en curso como el punto de partida de la recesión que sufrirá la economía”, advirtió el economista Federico Muñoz en su último informe.
Desagregando los componentes de la demanda se deduce el por qué de la recesión en ciernes.
- Consumo: Esta variable –que explica dos tercios del PIB– se pinchó en los últimos 60 días. Algunas cámaras empresarias hablan de caídas del 50% interanual en las ventas de alimentos y artículos de consumo masivo. Algo similar ocurre en la línea blanca y las automotrices. “El deterioro en la confianza doméstica es un indicador que el gasto se está desacelerando, posiblemente bastante rápido”, advirtió en un documento sobre la Argentina el banco internacional Credit Suisse.
- Inversión: Según estudios privados, la fuga de capitales en los últimos 15 meses llega a u$s 25.000 millones, que equivale a casi 10% del PIB del país. El Gobierno, en tanto, decidió evitar una disparada del dólar demorando las importaciones de las grandes empresas (no las deja comprar dólares), lo que enfría aun más la inversión. Paradójicamente, la decisión de la Rosada de defender el peso a capa y espada ha generado que en plena recesión mundial el BCRA se vea obligado a aplicar una política contractiva. Vende dólares, aspira pesos y resta liquidez, apuntalando las tasas, lo que a su vez enfría más el consumo y la inversión.
- Sector externo: La balanza comercial del país también sentiría en 2009 el impacto de la crisis global. La caída en el precio de los commodities agropecuarios es la principal fantasma. La soja por debajo de u$s 350 plantea más dudas que certezas. Claro que también se prevén menores importaciones por el freno de la economía interna y la baja en el precio del crudo.
- Gasto público: En este contexto, con potenciales bajas en los principales componentes de la demanda agregada (consumo privado, inversión y balanza comercial) se explica la voracidad del Gobierno por hacerse de recursos fiscales de cara a 2009. Estatización de las AFJP por medio, el gasto público será sin dudas la carta que los Kirchner jugarán para intentar sortear la recesión, más aun en un año electoral. La incógnita es si la restricción presupuestaria los dejará desplegar la batería de medidas pseudo keynesianas en mente. Sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno abrazó la estrategia de “vivir con lo nuestro” y hoy (aun si la crisis internacional se superara rápidamente) nadie está dispuesto a prestarle a la Argentina en el exterior. |