El gobierno brasileño no sólo está buscando la manera de frenar la salida de dólares de su mercado, sino también de que aquellos que se fueron, vuelvan a sus orillas. En esta línea, el oficialismo brasileño está impulsando una amnistía o un plan de flexibilización de impuestos para alentar la repatriación de unos u$s 70.000 millones que se encuentran ilegalmente en el exterior, según informó ayer un medio de noticias local.
Puntualmente, el senador Delcidio Amaral, del Partido de los Trabajadores, del presidente Luiz Lula da Silva, elaboró un proyecto por el cual los capitales repatriados solo pagarán el 8% al fisco en concepto de Impuesto de Renta. A su vez, esa alícuota caerá al 4% si el dinero es aplicado en el financiamiento de obras de infraestructura.
Se trata de una idea respaldada por el propio Lula y que cuenta con el apoyo del presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, según se anunció en un programa de la radio local CBN, del grupo Globo.
“El proyecto tiene como objetivo remover los obstáculos que a lo largo de las últimas décadas causaron incertidumbre jurídica en los agentes económicos”, declaró el senador Amaral. Y estableció una comparación con Italia: “nos inspiramos en ese país europeo, donde a través del programa Scudo Fiscale, se repatriaron 60.000 millones de euros”. Por su parte, el ministro de Planificación, Paulo Bernardo, declaró que “no se puede ignorar la realidad de que hay mucho dinero de los brasileños en el exterior y que ese dinero puede ayudar a financiar el desarrollo del país”.
En este sentido, vale remarcar los datos que ayer publicó el Banco Central de ese país que revelaron que el flujo cambiario de Brasil arrojó un saldo negativo de u$s 877 millones en los primeros 10 días hábiles de noviembre. Sin embargo, la cifra hubiese sido mucho mayor de no ser por la mejora del flujo comercial, aunque no alcanzó para compensar las divisas que los inversores financieros giraron al exterior en la primera quincena del mes. Concretamente, según indicó la autoridad monetaria, el resultado de noviembre hasta el día 14 fue producto de un saldo negativo de u$s 1.962 millones en las operaciones financieras y otro positivo de u$s 1.084 millones en las comerciales. En tanto, en el mes de octubre, el flujo cambiario brasileño fue negativo en u$s 4.639 millones, mientras que en lo que va del año el país acumula una entrada líquida de u$s 11.672 millones.
En esta línea, los analistas, sostienen que aunque sigan saliendo capitales, el grueso de la fuga ya pasó, pero que en tanto y en cuanto las bolsas del mundo, sobre todo en EE.UU., no encuentren un nivel de soporte, países como Brasil seguirán en zona de peligro. |