Los inversores se inclinaban por seguir recortando la exposición al riesgo y desarmando las operaciones de "carry trade", en las que habían vendido yenes para comprar monedas y activos de mayor rentabilidad.
Estas percepciones tenían lugar ante los temores sobre la viabilidad del gigante bancario Citigroup (C.N: Cotización) y de las grandes automotrices de Estados Unidos.
El índice Standard & Poor's 500 .SPX de la Bolsa de Nueva York cayó el miércoles a sus mínimos desde inicios del 2003, y el jueves los futuros de Wall Street apuntaban a una apertura en baja.
La atención de los mercados seguía centrándose en Citigroup, luego de que sus acciones bajaran al mínimo en 13 años el miércoles, en momentos en que los inversores cuestionan sus posibilidades de sobrevivir.
En tanto, al menos una de las grandes automotrices -General Motors Corp (GM.N: Cotización), Ford Motor Co (F.N: Cotización) y Chrysler LLC- corre riesgo de quebrar si fracasan las conversaciones de última hora para lograr un plan de rescate.
Los analistas decían que el movimiento del yen estaba muy correlacionado con el de las acciones, por lo que nuevas bajas bursátiles fuertes acelerarían el avance de la moneda japonesa, que podría regresar al récord en 13 años contra el dólar.
"La aversión al riesgo dominó totalmente a los mercados por la noche (en la sesión financiera de Asia). Esto fue acentuado por las minutas del FOMC (el comité monetario de la Fed estadounidense)", dijo Christian Lawrence, estratega cambiario de RBC.
"Hay un claro desempeño inferior de las monedas de alto rendimiento comparado con sus contrapartes de menor rendimiento. Podrían salir los peores datos del mundo pero el yen seguirá avanzando por la aversión al riesgo", agregó.
A las 1113 GMT, el euro <EURJPY=R> había descendido 0,4 por ciento a 119,55 yenes, oscilando cerca del mínimo en una semana de 118,59 yenes visto previamente en el día, según datos de Reuters.
El dólar caía un 0,5 por ciento a 95,45 yenes <JPY=>.
La moneda estadounidense seguía negociándose dentro de márgenes estrechos contra el euro <EUR=>, aunque subía contra los dólares de Australia y Nueva Zelanda, de altos retornos, por el continuo desapalancamiento de los inversores.