No obstante, los analistas no descartaron rebotes transitorios en algunas divisas tras las constantes caídas de los mercados, derivadas de la reticencia de los inversores a tomar activos riesgosos.
La semana estará también afectada por el feriado del jueves en Estados Unidos, en celebración del Día de Acción de Gracias, lo que podría generar una mayor volatilidad en las monedas de la región al disminuir la liquidez por el cierre de los mercados del país norteamericano.
"Es una semana corta en Estados Unidos con datos que no son de primera fila pero que mantienen el tono de desaceleración. Aparte de un rebote técnico, no se ven posibilidades de recuperación de las monedas de Latinoamérica", dijo a Reuters Pedro Tuesta, estratega de la firma 4CAST Inc, en Washington.
Entre la data estadounidense que seguirán los agentes están los informes de ventas de casas ya existentes, la revisión de la cifra del producto interno bruto (PIB) del tercer trimestre, la confianza al consumidor y el informe de bienes durables, además de algunos resultados empresariales.
"Realmente no hay mucho por qué estar optimista", aseguró Bertrand Delgado, analista para América Latina de IDEAGlobal, en Nueva York.
"La data económica de Estados Unidos no va a estar nada buena, va a continuar mostrando una situación que se complica", afirmó al expresar que los anuncios del gabinete económico del presidente electo Barack Obama darían cierto respiro a los mercados.
RETICENCIA AL RIESGO
Para Tuesta, el real brasileño BRBY se consolidaría arriba de las 2,40 unidades por dólar con riesgo de buscar las 2,60 unidades, dependiendo de la agresividad del Banco Central para intervenir en el mercado cambiario.
En tanto, en México el mercado estará atento al dato de inflación de la primera mitad de noviembre, la reunión del Banco Central, la balanza comercial a octubre y el informe de ventas al por menor a septiembre.
Así, el peso mexicano MEX01 fluctuaría en un rango entre 13.5 y 14.3 unidades.
En el caso de Argentina, se tiene previsto conocer esta semana los informes de producción industrial y balanza comercial a octubre, que mostrarían que la economía se sigue desacelerando, con lo que el peso se movería entre las 3,30 y 3,38 unidades .
Mientras, el peso chileno fluctuaría entre las 660 y 700 unidades, pendiente de los precios del cobre, así como de los datos de la economía del tercer trimestre y los informes de desempleo y producción industrial.
"En Chile algunos analistas ya están esperando que el Banco Central recorte la tasa y eso le pone presión adicional al peso", aseguró Tuesta.
Igualmente, la moneda colombiana rondaría el nivel de las 2.400 unidades, sin indicadores importantes pendientes por conocerse.
(Reporte de Nelson Bocanegra)