Por DOLORES AYERRA - Hace apenas pocos días los analistas pronosticaban un real a 2,45 por dólar para fin de año. La realidad pasó por encima esas proyecciones. O mejor dicho, la persistente inestabilidad y aversión al riesgo en los mercados financieros, que ya son dos constantes en el año. El viernes fue una jornada negrísima en la bolsa paulista, donde su principal índice, el Bovespa recibió un nuevo sacudón, retrocediendo 6,45% hasta los 31.250 puntos, en línea con la mala racha internacional. En este contexto, los inversores corrieron desesperados a protegerse en el “regazo verde” y el real se depreció 2,84%, cerrando a 2,458 reales por dólar, un mínimo desde julio de 2005. Ésa, fue además la quinta sesión consecutiva de caída para la moneda brasileña, acumulando en la semana una desvalorización cercana al 8 %, al tiempo que perdió más de un tercio de su valor desde agosto, cuando alcanzó su máximo nivel en nueve años.
“El principal motivo de la tremenda devaluación del real es la continua salida de capitales, que ya no es sólo extranjera sino que son los inversores locales refugiándose por el temor en el dólar”, explicó Gabriel Vidal, director de Criteria Investors. “Pero también es cierto que se venía de una apreciación fenomenal que tampoco resultaba conveniente para muchos sectores”, agregó. No obstante, cabe recordar que el jueves no hubo operaciones en el mercado brasileño. “Los valores que vimos el viernes absorbieron algunos datos con retraso”, señaló Enrique Álvarez, de IdeaGlobal.
Por lo pronto, algunos analistas consideran que el titular del Banco Central, Hernique Meirelles, tiene todavía herramientas para encontrar un equilibrio cambiario y dejará escapar al real hasta 2,50. “A Brasil le conviene un real en esos niveles pero no lo dejará ir más porque un real más barato tiene muchas repercusiones financieras negativas. Lo que más le preocupa a Lula es la inflación”. Lo cierto es que el índice inflacionario está muy por encima de lo aceptable para el ente monetario del país vecino, pero además sus tasas ya están demasiado altas en un contexto en el que todos los países están recortando de forma articulada el costo del dinero. |