Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - Con el recuerdo de la crisis de 2001 sobre sus espaldas y el empresariado industrial reclamando “un tipo de cambio más competitivo” cada vez que puede, las principales compañías de la Argentina pusieron en marcha un plan de contingencia para reducir al máximo el riesgo ante una eventual devaluación del peso.
Firmas de primera línea consultadas por El Cronista, que pidieron reserva, reconocieron que la principal medida pasa por estirar la cadena de pagos con sus proveedores locales, con los que rigen acuerdos en pesos, para priorizar el pago de importaciones, en dólares.
“Todas las empresas que compramos materias primas importadas para nuestros procesos de producción y productos terminados adoptamos esta política”, se sinceró el presidente de una compañía líder en su rubro.
En el sector aseguran que la misma decisión adoptaron automotrices, autopartistas, fabricantes de neumáticos, textiles y alimenticias, entre otras.
La luz de alarma se encendió en octubre, cuando comenzaron a sentirse en el país los primeros coletazos de la crisis financiera estadounidense. Las pizarras de las casas de cambio mostraron el nuevo escenario: en junio, el dólar llegó a un piso de $ 3,01, mientras que alcanzó el 31 de octubre los $ 3,38, un 12% más.
El paisaje se completó con colas insistentes en las casas de cambio, resoluciones y ventas de dólares del Banco Central y la entrada en escena del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para reclamar a las empresas que no compren dólares.
Esas señales alcanzaron para que las compañías salieran a cubrir sus posiciones en el exterior. “La postergación del pago a proveedores es un hecho. El apuro de las grandes empresas es cubrir sus pasivos en dólares frente a una devaluación”, reconocieron en una de las firmas consultadas.
Cuentas en orden
“Las empresas acuerdan primero con quienes tienen menor poder de negociación, es decir, con proveedores del exterior. Y así limpian el riesgo cambiario. Había materias primas e insumos que convenía traerlos del exterior. Pero ante una contracción de liquidez por menores ventas, primero se cancelan deudas en dólares”, explica Mariano Lamothe, economista jefe de Abeceb.
Para Manuel Solanet, de Infupa, está en el ambiente la posibilidad de una devaluación. “Eso adelantó la compra de dólares para anticipar pagos al exterior. Y responde al clima de incertidumbre”, completa.
La debacle de 2001 puso paños fríos a las compras al exterior. Pero con el crecimiento económico, la inflación y el virtual establecimiento de un tipo de cambio de 3 a 1, las compañías se lanzaron a comprar productos importados.
“En nuestro sector, las compras en el exterior de productos terminados de todos los importadores locales es superior al 50% de la venta total en el país”, reconocieron en una de las compañías que acelera los pagos al exterior.
De acuerdo con números del Indec, las importaciones crecieron entre 30% y 40% en todos los rubros en los primeros 10 meses del año, si se los compara con el mismo período del año anterior. |