El banco central estadounidense volverá a reunirse el 15 y 16 de diciembre para su última consideración regular de política monetaria antes de la asunción del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama. Y será en esa reunión también que realice el último recorte de tasas del año, a juzgar por los dichos del titular de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke. Ayer, en un discurso en la Cámara de Comercio de Austin, el funcionario afirmó que, aunque las tasas de interés se encuentran en un nivel muy bajo de 1%, aún es “factible” aplicar nuevos recortes. Bernanke advirtió que la economía de EE.UU. sigue bajo una tensión considerable y que las autoridades deben estar listas para tomar medidas decisivas destinadas a proteger el empleo y el crecimiento.
“La política económica de nuestro país debe atender vigorosamente los riesgos sustanciales que enfrentamos sobre la estabilidad financiera y el crecimiento económico”, dijo. En este sentido, sugirió que la Fed usaría también otras medidas no convencionales para alentar el crecimiento económico. “Aunque la política convencional de tasas de interés está limitada por el hecho de que las tasas nominales de interés no pueden ir por debajo de cero, la segunda flecha de la Reserva Federal -esto es la provisión de liquidez- sigue siendo efectiva”, declaró.
En esta línea, reveló que el organismo podría comprar directamente bonos del Tesoro de EE.UU. a largo plazo o valores de agencias para influir sobre los rendimientos y estimular la demanda. “La Fed puede dirigir la liquidez no sólo a las instituciones financieras sino también dirigirla a mercados financieros, tal como hemos hecho recientemente para el mercado de papeles comerciales”, aclaró.
De esta manera, se espera ampliamente que la Fed baje las tasas en 0,5 puntos porcentuales y que utilice las llamadas medidas cuantitativas para inyectar liquidez en los mercados financieros. |