Por Martin Kanenguiser - A ritmo de trote, pero sin pausa, el dólar sigue su impulso ascendente y ayer tocó los $ 3,41, su nivel más alto en 2008, aunque los operadores creen que seguirá subiendo hasta fin de año. La leve intervención del Banco Central (cerca de US$ 25 millones, similar a la del día anterior) convalidó esta opinión del mercado: antes de perder la pulseada -y desperdiciar las reservas- el organismo prefiere "administrar" el ritmo de la devaluación del peso. Se operó un volumen escaso: en el Mercado Electrónico de Cambios (MEC), US$ 212,03 millones; mientras que en el programa informático Siopel, US$ 135,41 millones. Pese a la intervención oficial, las reservas registraron una suba de US$ 50 millones (quedaron en 46.074 millones) por la revaluación de bonos que están en la cartera de la entidad que conduce Martín Redrado. Algunos analistas reconocen que no es momento para que el Central tome una posición agresiva en un mundo que presenta continuas noticias negativas y con un panorama local poco auspicioso por el sinuoso rumbo oficial y el bajo precio de las materias primas, lo que desalienta la liquidación de las divisas. El contexto ayuda poco: el real brasileño se devaluó un 37% desde principios de año, mientras que la baja del peso roza el 10%, lo que explica la presión de los industriales argentinos para que el Gobierno acelere la devaluación de la moneda local. Sin embargo, pocos se animan a cuestionar la posición del Central. "Si siguen así, dejándolo subir de a un centavo, la gente pensará que no es suficiente y que va a seguir subiendo. Pero, al mismo tiempo, si aceleraran el ritmo de la devaluación para acercarlo al real volverían a surgir los nervios por los depósitos", comentó un economista. A la vez, el nivel de $ 3,40 también aparece preocupante para las arcas fiscales, que comienzan a flaquear por la caída de las materias primas y del nivel de actividad interno. Eso se reflejará en la recaudación de noviembre que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) difundirá hoy, que mostraría resultados muy flojos en el tramo del comercio exterior. "Con la soja a 304 dólares, los números fiscales de la Argentina se complican si el dólar no se ubica en 3,60 o 3,80 pesos, pero a la vez hay que cuidar los depósitos", admitió otro analista. El billete norteamericano cerró en el sector en el que operan bancos y empresas a $ 3,395/3,396 por unidad, con una corrección de 1,3 centavos, mientras que en bancos y casas de cambio subió hasta los $ 3,38 para la compra y 3,41 para la venta. |