Los diferenciales implícitos de las tasas de interés también se movían a favor del euro.
Esto, luego de que Juergen Stark, un miembro de la Junta Ejecutiva del Banco Central Europeo, dijera el miércoles por la noche que el banco no tiene mucho margen de maniobra con las tasas tras su rebaja de la última semana.
Después de haber subido constantemente por la ola de aversión al riesgo de los meses recientes, en paralelo con el yen japonés, algunos analistas decían que la demanda del dólar a fin de año, derivada de los flujos de desapalancamiento, podría estar mostrando algunas señales de enfriamiento.
"Había un consenso fuerte de que el requisito de dólares para el período de fin de año provocaría un alza del dólar, pero eso no parece estar materializándose", dijo Adam Cole, estratega cambiario de RBC Capital Markets en Londres.
A las 1045 GMT, el euro subía un 1,1 por ciento diario a 1,3169 dólares, después de tocar más temprano el máximo en seis semanas de 1,3178 unidades de Estados Unidos <EUR=>.
La moneda única aumentó el miércoles por la noche después de los comentarios de Stark, mientras que los diferenciales implícitos de las tasas europeas y estadounidenses reflejaban una menor expectativa de reducciones del costo del crédito del BCE.
En contraste, se anticipa que la Reserva Federal de Estados Unidos reduzca el precio del dinero nuevamente en su encuentro de la semana próxima.
"Si se percibe que la zona euro todavía tiene tasas en niveles sustancialmente superiores, entonces obviamente existe un diferencial de tasas positivo, pero no estoy convencido de que en última instancia vaya a ser positivo, pues la dinámica de la economía de la zona euro está bastante floja", dijo un estratega financiero de Rabobank, Jeremy Stretch.
Frente a una cesta de divisas, el dólar caía un 1,1 por ciento a 84,513 .DXY, al tiempo que también bajaba el 0,6 por ciento contra el yen, a 92,09 unidades de Japón <JPY=>.