Por JULIÁN GUARINO - En la década del 70, el economista alemán Ernst Schumacher escribió un libro titulado “Lo pequeño es hermoso”, cuya premisa era que el dramático incremento en la escala de los negocios era contraproducente, ya que alienaba a las personas. ¿Habrán leído el libro de Schumacher en la city porteña?
Parece que sí. Porque al mirar el brutal recorte en los volúmenes que sufre el mercado local, la resultante se ha vuelto casi digna de figurar en el libro. Tanto en bonos como acciones, los negocios han cedido su lugar. La cuestión es que nada ni nadie quiere ocuparlo, excepto aquello que provea liquidez.
En rigor, –hasta ahora– noviembre fue el período con menor cantidad de negocios en lo que va del año. Y si las comparaciones son odiosas, las diferencias que arrojan esas comparaciones son casi abominables. Si se compara el volumen promedio mensual de noviembre con el del resto del año, el acumulado en bonos en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) –la principal plaza donde se operan títulos públicos– perdió 80% de su volumen. De hecho, en noviembre, el MAE promedió negocios por u$s 100 millones diarios mientras que hace un año, en noviembre de 2007, el nivel de negocios superaba los u$s 300 millones. En la Bolsa se vive la misma realidad. Los montos negociados en bonos cayeron 74% si se compara noviembre con el resto del año.
En la city consideran que el contexto inflacionario, el conflicto con el campo, la crisis financiera y la salida de las AFJP del mercado –quienes contaban al menos por un 20% del volumen en bolsa y mucho más en el MAE– constituyeron un cóctel que sentenció la reducción de los negocios y que terminó afectando la participación de los jugadores en la plaza. Esto, sumado al potencial golpe que significa la salida de los inversores institucionales como los fondos comunes de inversión, ha ocasionado que muchos decidieran salirse del mercado y otros adoptaran una actitud de cautela extrema.
Avisos clasificados
Desde el punto de vista de los bancos, una de las preocupaciones centrales fue mantenerse con altos niveles de liquidez. En este sentido, señal de ello fue el crecimiento exponencial que tuvieron los negocios en pases o repos. Una repo es un acuerdo o contrato de compra venta de títulos mediante el cual el comprador adquiere la obligación de transferir nuevamente al vendedor inicial la propiedad de los títulos negociados ya sean los mismos u otros de la misma especie, dentro de un plazo y bajo las condiciones fijadas de antemano en el negocio inicial. En el resumen, es un vehículo para un crédito a corto plazo, en el cual la propiedad del título es temporalmente trasladada a quien recibe el crédito. En el MAE, los negocios en pases se duplicaron en menos de un año. En noviembre, los negocios promediaron los u$s 9.000 millones mientras que en 2007, no pasaban los u$s 4.000 millones.
Para los analistas consultados, la expectativa de cambio es casi nula. “Por ahora, habrá que acostumbrarse a este nuevo mercado, con pocos negocios, muy concentrado y sin un rumbo cierto”, señaló un analista que pidió anonimato. Concedido. |