En un mercado reducido y volátil, el euro llegó a subir al máximo en dos meses y medio contra el dólar de 1,4719 dólares. A las 1105 GMT, ganaba el 1,5 por ciento diario a 1,4620 dólares .
La moneda única también marcó un nuevo récord contra la libra esterlina, a 95,04 peniques , según datos de Reuters.
Frente al yen, el euro ascendía el 2,5 por ciento a 128,96 unidades de Japón luego de tocar el récord en la jornada de 131,04 yenes , cuando el ministro de Finanzas japonés dijo que la intervención cambiaria era una opción disponible para las autoridades.
El euro ha ganado terreno desde que la Reserva Federal de Estados Unidos recortó sus tasas al mínimo histórico cercano al cero por ciento el martes, y dijo que tiene "todas las herramientas disponibles" para ayudar a la economía.
En cambio, los recientes comentarios de los miembros del Banco Central Europeo (BCE) han sugerido que estos funcionarios parecen muy cautos con respecto a la posibilidad de reducir drásticamente sus tasas, actualmente en el 2,5 por ciento.
"El euro está teniendo bastante respaldo, los diferenciales de rendimientos han crecido y eso podría estar ofreciendo algún apoyo", dijo Ian Stannard, estratega financiero de BNP Paribas.
Los diferenciales de tasas de mercado entre la zona euro y otros socios económicos han aumentado fuertemente en días recientes, reflejando expectativas de que se amplíen los diferenciales de las tasas de interés oficiales.
El alza del euro se aceleró a pesar de una lectura más débil de lo previsto en el índice de la confianza empresarial alemana del instituto Ifo. El índice general bajó a 82,6 en diciembre contra 85,8 en noviembre, debajo de las previsiones de 84,0.
El dólar ganaba 0,8 por ciento a 87,99 yenes, aunque seguía atrapado cerca de 87,11, mínimo en más de 13 años.
Recientes comentarios de funcionarios de Japón han mantenido vivas las especulaciones de que las autoridades intervendrán para contener el alza del yen.
"Hay que seguir de cerca al yen tras los comentarios del Ministerio de Finanzas más temprano", dijo Jeremy Stretch, estratega de de Rabobank en Londres.