El denominado "clima de negocios" que hoy perciben los empresarios con negocios en la argentina podría describirse como un horizonte con grandes y grises nubarrones, que ocuparon el espacio que hasta el año pasado pintaba bastante despejado, y que solía atribuirse al "viento de cola" que sopló para la economía argentina desde el 2003.
Si hasta el tercer trimestre, la mayoría de las empresas lo calificaba (al clima de negocios) como muy bueno o bueno, ahora, avanzado el cuarto trimestre, la mayoría lo describe como regular o malo. Sólo 1 de cada 4 opina que la situación de la empresa mejorará de aquí a un año.
Por primera vez son más los que esperan que los negocios empeoren: el 35% cree, efectivamente, que pasará eso.
Estos son resultados de la Encuesta de Clima de Negocios realizada por SEL Consultores (dirigida por Ernesto Kritz) entre 150 directores, gerentes de administración y finanzas y controllers de empresas líderes y medianas de la Argentina.
Podría decirse que hay una caída paralela entre la imagen de la Presidenta Cristina Kirchner y el clima de negocios. En la encuesta de SEL la caída de la calificación positiva es de 21 puntos respecto del tercer trimestre, de 31 puntos con relación al primer trimestre y de 43 puntos en comparación al promedio de 2006 y 2007.
De la encuesta podría decirse que se le pone día y hora al cambio de clima. Fue por julio de este año, cuando llegó el desenlace (voto "no positivo de Julio Cobos en el Senado) a la fuerte pulseada entre los productores agropecuarios y el Gobierno.
Así lo describe Kritz: "Aunque el cambio de tendencia comenzó a insinuarse el año pasado como resultado de la inflación y el aumento de los costos la caída de la calificación positiva se intensificó en el segundo semestre de este año. Más de la mitad de las empresas indica que están peor que en el primer semestre. Esto tiene que ver con como se verá más adelante con el deterioro de la situación social y la confianza, a partir del conflicto con el campo y, más recientemente, con la crisis internacional."
Yendo a números concretos, apenas uno de cada cuatro empresarios consultados opinó que la situación de su empresa mejorará de aquí a un año. Por primera vez son más los que esperan que los negocios empeoren. De hecho, el 35% supone o cree que eso es lo que ocurrirá.
En verdad los últimos indicadores tanto oficiales como empresarios marcan un deterioro importante del escenario económico. La recaudación viene bastante más floja de lo que se esperaba, la producción siderúrgica y la venta de automóviles se cayeron a pique en el último mes y el consumo en general está sufriendo una importante retracción.
Para los encuestados, un factor clave que agravó la situación local fue la estatización de los fondos que administraban las AFJP. El 66% cree que fue un factor que solo aumentará la incertidumbre, en tanto un 31% supone que invita a reducir las inversiones, lo que genera caída de la actividad.