La diferencia está en haber hecho los deberes a tiempo. Según el equipo de research del BBVA, América latina desacelerará su crecimiento en 2009, pero así y todo tendrá mejor salud que las economías desarrolladas. ¿Las excepciones? La Argentina y Venezuela.
Los economistas del BBVA anticipan que se deteriorarán las condiciones para las exportaciones de la región, especialmente para aquellos sectores relacionados con la producción de materias primas o para las industrias asociadas a la construcción o a los bienes durables. La combinación de precios de commodities más bajos y un menor crecimiento económico, asevera el informe, tendrá gran impacto sobre la recaudación fiscal en toda América latina. Como resultado, el BBVA espera que en 2009 la región registre un crecimiento de 1,9% (contra el 4,3% que pronosticaban a comienzos de año), aunque con una gran divergencia entre países. La Argentina y Perú mostrarán las desaceleraciones más violentas. El primero, con un crecimiento estimado del PIB de sólo 1,9% y el segundo, del 5%. “Estos países -explica el informe-estaban creciendo a una tasa mayor de la que presentaba su producto bruto potencial”. Para Brasil, Chile y Colombia, el banco tiene proyecciones de crecimiento “modestas”, de entre 2 y 3%, pero con un horizonte de recuperación para 2010. Todo esto, en un escenario en el que los países desarrollados registren una moderada recesión.
“La clave pasa por las políticas aplicadas en los buenos tiempos”, sentencia el BBVA. “Los países que ahorraron una mayor porción de los ingresos que recibían por el boom de commodities, y que acumularon más reservas, como son los ejemplos de Chile, Perú y, hasta cierto punto Brasil y Colombia, se enfrentan a la caída actual de flujos financieros y precios de materias primas desde una posición de fortaleza”, explica el informe, según el cual la Argentina y Venezuela “están en una posición diferente, pese a que sus cuentas fiscales y externas son más sólidas que en el pasado”. Ambos países, asevera, se basaron en modelos de fuerte expansión fiscal y empujaron el gasto al límite de sus capacidades, por lo que ahora se enfrentan a una combinación de mayor costo del dinero y una reducción de los ingresos fiscales y por exportación.
Ahora, alerta el BBVA, si la recesión en el mundo desarrollado llegara a ser más grave, entonces la suerte de la Argentina y Venezuela será aún peor: una recesión en 2010 parecería inevitable para ambos. |