LIMA, dic 29 (Reuters) - Las monedas de América Latina se tomarían un respiro en la última y breve semana del 2008 ante los menores montos negociados entre días feriados, pero la castigada economía de Estados Unidos y los vaivenes de sus mercados y su divisa seguirán marcándoles el paso. La economía estadounidense se contrajo a un ritmo anual de 0,5 por ciento en el tercer trimestre, luego de que consumidores y empresas redujeran el gasto y que la recesión cobrara impulso, según datos dados a conocer en plena semana de Navidad, un dramático signo de la profundidad de la crisis. Se espera que las condiciones empeoren mucho más antes de que mejoren para la mayor economía mundial, que podría contraerse nuevamente durante el último trimestre y seguiría retrocediendo por los próximos seis meses antes de que una recuperación tenga lugar en el 2009. Pese al desolador escenario, el poco volumen que se negocia en los mercados a pocos días de las fiestas de fin de año impediría movimientos exagerados en los tipos de cambio, por lo que se espera estabilidad y correlación entre las monedas latinoamericanas y la debilidad o fortaleza del dólar. "Como hay pocos volúmenes, las monedas no deben ni sufrir mucho ni repuntar mucho. Aunque hay una diferencia estructural en los casos de Brasil y México, que están más conectados con la bolsa norteamericana, incluso más que con el dólar", comentó David Duarte, analista de 4Cast. La mayor integración de los mercados de Brasil y México con el resto del mundo, manifestada en las mayores inversiones de cartera en estos dos países respecto al resto de la región, los hace más vulnerables a las masivas fugas de capitales de los últimos meses, castigando fuertemente a sus monedas. Los pronósticos de 4Cast ubican para esta semana al peso mexicano MEX01 entre 13,150 y 13,400 unidades por dólar. Por su parte, el real brasileño BRBY fluctuaría entre 2,32 y 2,42 unidades por dólar. FACTORES DOMESTICOS Si bien esta semana no se esperan datos especialmente relevantes de la economía de Estados Unidos, los analistas no abandonan la cautela y prefieren seguir atentos a cualquier sorpresa. "Los mercados van a seguir muy volátiles y respondiendo a algunos factores particulares de cada economía. En general, la secuencia de datos ha sido malísima en las últimas semanas", dijo Hugo Perea, analista en jefe del BBVA en Lima. Entre estos factores, se halla el nivel de control de los Bancos Centrales sobre las monedas domésticas. En el caso de Perú, el sol <PEN=PE> retrocedió la semana pasada a niveles mínimos desde septiembre del 2007, mientras agentes del mercado se sorprendían ante la decisión del banco de no intervenir vendiendo dólares para atenuar la caída. "El sol peruano se diferencia de las otras monedas debido a la alta regulación del Banco Central y su disponibilidad de intervenir en el mercado cambiario", opinó Duarte. La divisa peruana fluctuaría en la semana entre 3,100 y 3,150 unidades por dólar. El peso chileno, una de las pocas monedas que lograron ganancias sobre el dólar la semana pasada, tendría menos problemas de iliquidez y estaría mejor preparado para aplicar estímulos fiscales y monetarios, según analistas. La moneda chilena <CLP=> se movería en un rango de entre 620 y 635 unidades por dólar. En cuanto al peso colombiano <COP=RR> el rango previsto es de 2.185 y 2.225 por dólar, mientras que el peso argentino <ARS=RASL>, fuertemente regulado por el banco central, oscilaría entre 3,425 y 3,460 por dólar. |