Las fiestas pasaron y la euforia consumista propia de fin de año empezó a diluirse. Tal como sucede siempre en esta época, en los bancos esperan ahora que poco a poco la gente vuelva a depositar en el sistema lo que no gastó en sus vacaciones o para las fiestas. Aunque esta vez, las entidades no se fían demasiado. De hecho, en los primeros días de 2009 el sistema financiero sigue mostrando una clara predilección por la liquidez y poca vocación por bajar las tasas que pagan por sus depósitos en pesos.
“Tuvimos un diciembre tranquilo en términos de tasas de interés, con algunas subas, aunque sin desbordes. De todas formas, en los bancos se teme que no pase como siempre, que la gente vuelve de vacaciones y lo que le sobra lo pone en el banco. Eso todavía está por verse, y por eso es que los bancos están a la defensiva. Además, existe cierta cautela ante la posibilidad de que el Gobierno realice nuevos anuncios económicos que no sean del todo bien recibidos por el público”, señaló Luis Fortino, de la consultora Qualitativa.
Ayer, la tasa Badlar, que es la que pagan los bancos por los plazos fijos de más de $ 1 millón y que sirve de referencia para todo el sistema, se operaba en torno al 20 % y 21 %, según la entidad financiera. La semana pasada, estaba en 19,18 %. Estacionalmente, las tasas de interés suelen bajar en enero y febrero, para repuntar nuevamente a comienzos de marzo, mes en el que aumenta la demanda de dinero, a medida que las familias demandan más pesos para pagar colegios y gastos asociados al comienzo de las clases.
“Los bancos nos estamos peleando para no perder depósitos, y para no perder clientes”, explicó un operador de una entidad de primera línea, que pidió no ser nombrado. “Estructuralmente, las tasas deberían bajar porque hay exceso de liquidez. Pero está pasando lo contrario de lo que se espera siempre en esta época. Porque la sensación térmica no es del todo buena, y eso hace que no se concrete un recorte de tasas”, reconoció el operador.
Los bancos tienen depositado más de$ 10.000 millones en las arcas del BCRA a través de pases pasivos, una suerte de préstamo de corto plazo que le hacen a la autoridad monetaria contra la garantía de títulos públicos. Por los pases, los bancos reciben una tasa cercana al 11,5 %, bastante menos de lo que están pagando en el mercado para captar dinero fresco y de lo que podrían llegar a obtener de colocar los fondos entre empresas (ayer la tasa de los créditos a empresas de primera línea era del 26%). Pero los pases, a diferencia de cualquier otra línea crediticia, son un instrumento completamente líquido.
“En otras épocas, los bancos dejaban en enero caer un poco los depósitos, para recomponerlos más adelante, cuando aumenta la demanda de pesos. Pero ahora nadie quiere perder fondos. Y es porque los bancos estamos previendo que la tasa de interés en el mediano plazo va a subir”, coincidieron desde otra entidad.
Por primera vez en años, las tasas de interés en pesos que pagan las entidades en la Argentina son positivas en términos reales, esto significa que le permiten al inversor cubrirse de los efectos de la inflación. Sin embargo, en diciembre, los plazos fijos del sector privado registraban una caída de 14,34% (unos $ 8.977 millones), según se desprende de un informe elaborado por Qualitativa. Mientras que los fondos depositados en cuentas corrientes tuvieron un crecimiento moderado, de 4% ($ 1.509 millones). En el mismo período, también mostraron una baja las colocaciones a plazo del sector público, pero en este caso justificada por un trasvasamiento de fondos a cuentas a la vista. De acuerdo con el informe, los plazos fijos del sector público descendieron el mes pasado (hasta el 26 de diciembre, último dato disponible) 31,48% ($ 11.074 millones), pero las cuentas a la vista públicas treparon por otro lado 32,76% ($ 10.601 millones).
|