Por:
Gustavo Bazzan - En el microcentro porteño hay quienes se animan a decir que lo peor de la crisis financiera ya empezó a quedar atrás. Y advierten que los activos argentinos recuperaron atractivo. La prueba es que ayer la Bolsa y los bonos volvieron a subir con una fuerza (y volumen de negocios) que, al menos en los títulos públicos, no se veía hace varios meses.
El Merval terminó el día con una ganancia del 5,7% y los bonos mostraron aumentos en su cotización del 4% en promedio.
Además, la suba de la soja (ver página 5) está arrimando más tranquilidad a quienes además de lo financiero observan la situación macroeconómica de la Argentina. Ayer la oleaginosa subió otro 2% en Chicago y en Rosario se pagó por el grano disponible 850 pesos la tonelada, bastante lejos del piso del 680 pesos que se pagaba dos meses atrás.
Esos precios son un incentivo para que los exportadores de granos liquiden sus tenencias. Y por eso el BCRA llegó a comprar ayer más de 50 millones de dólares para las reservas (ver página 17).
El dólar en las casas de cambio bajó a 3,47, pero las compras del Central son una clara señal de que el peso no va a revaluarse en la Argentina, a pesar de la fuerte recuperación del real brasileño contra el dólar. En Brasil, el dólar, que llegó a venderse a 2,60 reales a fines de noviembre, se pagaba ayer menos de 2,20 reales.
Los datos que hablan de que al menos aflojó el "viento en contra" que venía sufriendo la Argentina es que el diferencial entre el riesgo país argentino y el promedio de los países emergentes se achicó en 300 puntos. Ayer, esa diferencia era de 900 puntos, cuando llegó a ser de 1.200 puntos.
Otro dato que indica que desde afuera se ve con menos temor a la economía argentina. El dólar a futuro en Nueva York que se pactaba a 4 pesos para un plazo de 60 días bajó a 3,70 pesos. A un año, la cotización bajó de 6 a 5,35 pesos. Eso quiere decir que las expectativas de devaluación se achicaron bastante.
Para el Central ese dato es crucial, porque se refleja (así lo aseguran fuentes de la entidad monetaria) en que se habría frenado sensiblemente la salida de capitales, que fue una de las variables más negativas del 2008. Ocurre que el año pasado las reservas monetarias del BCRA casi no subieron porque los dólares que entraban por las exportaciones salían del país por diversas vías.
"Claramente el escenario es hoy bastante más benigno y por eso hay otra vez interés en los activos de mercados emergentes" señaló el economista Miguel Bein. "Hoy los pronósticos de default se achicaron en forma significativa".
Tal vez las heridas que dejó el 2008 empiecen a cicatrizar en 2009. A eso están apostando algunos inversores.