Es prácticamente unánime entre los bancos de Wall Street que la Argentina no ingresará en default este año. Los números, aseguran, cierran para evitar otra escena como la vista a finales de 2001. Pero esto no quiere decir que la situación haya quedado despejada o que incluso no sean tan pesimistas con el país.
Los bancos ahora hacen hincapié en la “inminente recesión” que –con una inflación aún no controlada– llevaría al peor de los escenario: la estanflación (la combinación de recesión y suba de precios). En esa línea están los analistas de Merrill Lynch. En un informe titulado “Caminado sobre un delgado hielo”, Alejandro Cuadrado (el economista que reemplaza a Pablo Goldberg, el argentino que se fue a HSBC antes de que Merrill cayera por la crisis), dice que “hay un bajo riesgo de estanflación”, pero riesgo al fin. “Mientras que la inflación tuvo su pico en 2008 y ahora está reduciéndose, se mantendrá elevada. Asimismo, un peso más débil y un mayor pass-through (traslado) de la inflación. Más aún, los riesgos a una mayor baja de la economía continúa dominando nuestros pronósticos”, señala Cuadrado.
Para Merrill Lynch, la Argentina ingresará técnicamente en una recesión en el primer trimestre de 2009. “El nivel de actividad se estaba desacelerando antes del deterioro de las condiciones internacionales. Políticas inconsistentes y una confianza minada llevó a la economía de un crecimiento del 10,4% en la segunda mitad del 2007, a 6,9% en la primera mitad del 2008 y 5,4% en el tercer trimestre del año pasado”, consigna el banco.
Ahora esperan que el crecimiento de este año llegue a 1,6% (de los más optimistas entre los bancos de Wall Street que van desde un -2,2% para Morgan Stanley a un mísero 0,7% para Wells Fargo, por ejemplo). Sólo el sector público, dice Merrill, contrarrestará la fenomenal caída de la inversión privada. No hay sorpresas con el dólar: lo ven a $ 4 para finales de este año.
Para los analistas del británico Barclays Capital, el Gobierno tiene los recursos para afrontar la deuda en 2009 y 2010. Pero, advierten, la falta de certezas “incrementa notablemente y los márgenes del Gobierno son más limitados: el mayor riesgo es que la economía desentrañe un menor superávit fiscal primario y una turbulencia política”.
Los analistas de Barclays (que calcula suba del PIB del 0,6% este año) dicen que después de tomar todas las bocas de financiamiento que el Gobierno puede agarrarse (como el Banco Nación, el Banco Central, la ANSeS, realizar diversos roll-over y demás), deja al 2009 cubierto dejando un colchón remanente de u$s 2.700 millones para 2010.
“Mientras que la Argentina está lejos de tener una comfortable posición económica y financiera, las voces de un default son excesivas para nosotros”, señalan mientras reconocen que el 2010 será “mucho más desafiante”.
A ponerse a rezar, entonces... |