Por LAURA GARCÍA - El mundo estará mirando. Barack Obama se convertirá hoy en el nuevo presidente de EE.UU. y la expectativa puede respirarse en el aire. Para el mercado, sin embargo, no será tan fácil subirse al entusiasmo. Lo intentará y probablemente lo logre, pero no durará. Después de tanto embate y tanto espanto, lo más probable es que los inversores se dejen llevar por el discurso inaugural para luego volver a la dura realidad de los resultados corporativos, que seguirán llegando como un azote esta semana. Varios analistas coincidieron en que Obama le dará algunos “buenos momentos” al mercado pero que serán efímeros. La recuperación no llegará hasta la segunda mitad del año a Wall Street.
Para Joseph Quinlan, el jefe de estrategia de mercado del Bank of America, las acciones de EE.UU. serán las primeras en salir del pozo. “A nivel global, fueron las primeras en entrar en un mercado bajista y serán las primera en salir”, dice. Pero el shock de ilusión que hoy provee Obama no tendrá una traducción inmediata en los precios. “La economía todavía está muy débil. El estímulo fiscal va a funcionar pero con cierto retraso. No vemos que la economía vaya a mejorar antes de la segunda mitad del año”, le comentó a El Cronista. “El sector bancario sigue bajo una presión enorme y hasta que el crédito vuelva a la normalidad las dislocaciones financieras seguirán lastrando a la economía real. La transición de Obama aportó esperanza a un nación hambrienta de esperanza. Creo que la confianza de los consumidores empezará a rebotar en 2009, mientras que el creciente desempleo será lo que más pese en los mercados”, según Quinlan. “Los índices van a terminar este positivo este año, pero el grueso de las ganancias van a llegar en la segunda mitad del año”, apuntó.
Maury Harris parece bastante convencido de que el mercado recibirá un buen empuje. Pero eso no ocurrirá hasta que vea que los paquetes Obama funcionan, algo que el economista jefe para EE.UU. del UBS da por descontado. “Creo que la transición fue fluida pero es realmente difícil desenmarañar los efectos que tendrán para el mercado las poderosas corrientes contra las que vienen luchando las acciones. Me parece que hay entre los inversores una actitud de ‘esperar y ver‘ o de ‘quiero que me lo demuestren’ en relación a la eficacia última del paquete de estímulo de Obama. En otras palabras, no creo que ya esté descontada en el mercado la posibilidad de un resultado exitoso”, explicó. “El resto de los fondos del rescate bancario vendrán con más requisitos incluidos. También es de esperar que la implementación de esta parte de los fondos se beneficie de las lecciones aprendidas el año pasado. El mercado probablemente tampoco haya incorporado completamente la posibilidad de un éxito rotundo del programa. En consecuencia, tanto un buen resultado en un frente como en el otro, algo que nosotros creemos que ocurrirá, debería impulsar finalmente el precio de las acciones”, sostuvo.
Thomas Lee maneja un calendario parecido, según el cual el mercado tocaría fondo hacia mitad de año. El jefe de estrategia para EE.UU. de JPMorgan aclara que las dimensiones mismas del programa de estímulo de Obama ya garantizan un impacto en las ganancias corporativas. Pero cree que ese efecto podría demorarse hasta el 2010. De acuerdo a Lee, el mercado atravesará este año por tres fases. La primera será una continuación del rally de Santa Claus de fines del 2008. “Con niveles récord de cash estacionado, expectativas positivas sobre la administración Obama y una potencial recuperación hacia mitad de año, vemos a los inversores comprando a comienzos de año y llevando a la bolsa a un máximo en torno a los 1.000 puntos”. aseguró. Pero el rally se irá desdibujando. Esa será la segunda fase. Para Lee, un mercado de crédito congelado, con spreads aún muy amplios, será el principal impedimento para un rally sostenido en el primer semestre del año. El S&P500 podría caer por debajo de los 800 puntos, como antesala de la tercera fase. “En algún punto de la segunda mitad de 2009, el efecto combinado de la gasolina más barata, el estímulo fiscal, la estabilización del mercado inmobiliario e incluso una recuperación en las ventas de autos debería generar una suba sostenida”, arriesga. El S&P500 terminaría el año en 1.100 puntos.
Para Tobias Levkovich las cosas mejorarán pero sólo para volver a empeorar poco tiempo después. El jefe de estrategia para EE.UU. del Citi no cree que la excitación por el desembarco de Obama y sus nuevas medidas vaya a tener un efecto duradero. “El estímulo debería asegurar cierto entusiasmo inicial, pero podría esfumarse. El plan de Obama debería tener éxito en frenar la sangría en el mercado de crédito y aumentar la inversión corporativa. Sin embargo, la excitación inicial, que ayudaría a inflar el precio de las acciones en forma temporaria, se diluirá ante el flujo de noticias sobre el panorama económico”, opina Levkovich. “El entusiasmo va a ceder pronto en la medida en que las empresas reporten resultados que demuestren que están bajo una presión mucho mayor a la admitida hasta ahora”, comenta. Levkovich introduce otro punto interesante: el proteccionismo. “Si bien nos alienta el equipo económico que armó, nos preocupa la demanda de mayor protección de los trabajadores americanos”. Una vuelta a políticas superadas sería algo muy difícil de absorber para los mercados, reflexiona. |