Por ANDRÉS SANGUINETTI - A pesar de la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, de los millonarios programas de rescate encarados por los países europeos y de las medidas adoptadas por la mayor parte de las multinacionales para blindar sus negocios, la mayoría de los CEOs se muestran escépticos a la hora de considerar que la crisis será superada.
Por lo menos así se desprende de un estudio realizado por Booz & Company entre más de 800 altos ejecutivos de las principales compañías de 65 países, incluyendo la Argentina. El trabajo revela que muchas empresas toman medidas inadecuadas para enfrentar la crisis: el 46% de los ejecutivos se muestra escéptico sobre la capacidad de liderazgo de los directivos para afrontar esta situación.
Por su parte, en aquellas empresas que atraviesan dificultades financieras, el 65% de los entrevistados considera que todavía su compañía no está centrando sus esfuerzos en implantar medidas a corto plazo para garantizar su supervivencia.
Según Ariel Fleichman, director de Booz & Company Argentina, “muchas empresas se han paralizado por el impacto repentino de la recesión e incertidumbre sobre su real alcance y no tienen claro cómo seguir avanzando. Algunas parecen estar tomando medidas inadecuadas, sin evaluar si están en posición de tratar de sobrevivir o si esta crisis supone una oportunidad de crecer”.
Para Ricardo Szili, executive Advisor de Booz & Company Argentina, “más alarmante es que un tercio de los ejecutivos de primer nivel exprese sus dudas respecto de estos planes que supuestamente han creado ellos mismos”.
Por debajo de los niveles de gerente general, los encuestados indican incluso un mayor escepticismo (51%).
En el caso de los ejecutivos latinoamericanos, el 60% cree que la crisis tendrá un impacto positivo sobre la competitividad de su empresa a medio y largo plazo.
“Este optimismo se debe a que muchas empresas aún no han sentido el impacto real y se consideran seguras, y a que la crisis actual supone para algunas una oportunidad de crecer”. Pero esas mismas empresas declaran no estar tomando las medidas necesarias para capitalizar oportunidades como la expansión en nuevos mercados, adquisición de otras compañías e inversión en talento.
Y las que se encuentran en una posición más débil tampoco toman las acciones necesarias para preservar o mejorar su posición financiera vendiendo activos o buscando nuevas fuentes de financiamiento.
Según Fleichman “es crítico que los gerentes generales y altos ejecutivos planteen la necesidad de ajustar su modo de actuar para enfrentar exitosamente esta crisis y salir fortalecidos”.
Para el ejecutivo, las empresas deben alistar a la compañía para alcanzar su máximo grado de eficiencia y prepararse para el peor escenario reduciendo el punto de equilibrio al mínimo. Y estudiar a fondo la estructura actual de la industria, de tal manera de aprovechar oportunidades que antes parecían imposibles y definir cursos de acción.
“Además deberían definir un plan de acción que permita actuar rápidamente y así capturar las oportunidades en la medida que surjan”, agrega. |