El valor de venta del dólar al público llegó ayer los $ 3,50 en la City porteña (en el interior superó ese nivel desde hace semanas), un centavo por encima del precio que mostró el viernes y tres arriba del promedio en que se había estacionado por varias jornadas hasta comienzos de la semana anterior. Así fue como alcanzó su mayor precio nominal en seis años y un mes.
El nuevo ajuste alcista se registró al cabo de otra jornada de negocios que dejó a la vista que el Banco Central (BCRA) despliega una cuidadosa estrategia para intentar que el tipo de cambio recorte la brecha que se abrió con el resto de las monedas de la región (en especial, el real brasileño) en la última parte de 2008, aunque cuidándose para no convalidar expectativas devaluatorias tras haber comprobado reiteradas veces que un salto alcista y sostenido de la divisa resta depósitos a los bancos y empina las tasas locales de interés.
Tras haber evitado por varias jornadas y con sostenidas compras que el precio mayorista perforara el piso de $ 3,45, y después de estimular con otras intervenciones su progresiva escalada, el Banco Central trató de mantener ayer un equilibrio en la cotización del peso y para ello debió desprenderse de unos US$ 20 millones en reservas cuando el precio mayorista del dólar amenazaba desbordar los $ 3,4880. Esto hubiera empujado un salto mayor en los valores al público, lo que la entidad minorista buscó evitar.
Pero la competitividad recuperada por esta vía es aún magra. El peso acumula una devaluación de 10,4% desde el 28 de diciembre de 2007, vale decir, un tercio de lo que en igual período se depreció el real (-30,8%), dato que desvela a los industriales argentinos y ayudó a resentir el comercio entre los principales socios del Mercosur, que, según estimó ayer el secretario ejecutivo del Ministerio del Desarrollo de Brasil, Ivan Ramalho, "cayó 40% tanto en exportaciones como en importaciones" por problemas de demanda y con "el tipo de cambio".
Para los operadores y analistas, la aparición vendedora del Central fue la noticia del día. "El dólar continuó en alza; la diferencia fue que hoy [por ayer] el Central le quitó fuerza con ventas de contado cuando el mercado mayorista pagaba 3,488 pesos", afirmó Fernando Izzo, operador de ABC Mercado de Cambios.
"Con sus ventas, pese a que no fueron muy significativas (estimo unos 20 millones de dólares) abortó el intento del mercado de buscar precios superiores y lo llevó hasta 3,4810 pesos. Y no me extrañaría que en las próximas horas, si el mercado tiende a perforar los 3,48, reaparezca en su función reguladora como comprador para restablecer este valor como un nuevo piso en lo inmediato", opinó Carlos Risso, del portal especializado Notibancos.com.
La creencia extendida en el mercado es que la tendencia natural de la divisa es al alza y que el propio Gobierno la estimulará de manera gradual, en la medida en que el ajuste no genere incertidumbre entre los inversores y agregue presión a la estructura local de precios, algo que desde el Central juzgan temporalmente "improbable", dada la brecha de producto que se regeneró en la economía argentina por la fuerte retracción de la demanda y la marcada desaceleración de las importaciones.
Esa lógica pareció ser convalidada ayer por el jefe del BCRA, Martín Redrado, que reconoció en París (ver aparte) que la Argentina necesita mantener el superávit comercial y fiscal y "generar reservas" para poder mover el tipo de cambio en función de las necesidades de su economía.
Expectativas devaluatorias Con todo, desde la entidad monetaria se apresuran a desmentir que no están aplicando una estrategia de "devaluación administrada" y aseguran que mantienen el esquema de "flotación administrada".
El economista Gabriel Caamaño Gómez, de Joaquín Ledesma & Asociados, convalida la visión del mercado. Estima que el promedio de cotización para la primera parte del año, si la crisis no se retroalimenta, estará en $ 3,60 "porque el Gobierno tiene la limitación de las elecciones como para favorecer una devaluación mayor".
Pero supone que, tras los comicios de octubre, la escalada alcista del billete se potenciará "aun bajo la óptica de un ajuste ordenado" por la presión que ejerce la salida de capitales.